Almeyda y San Jose, de la decepción a la ilusión

Tras un inicio difícil, el equipo asimiló los conceptos planteados y comenzó a lograr buenos resultados. De adaptación y detalles que prometen un buen futuro: así fueron los primeros meses de Almeyda en la MLS.

Un viaje a Cancún para trabajar la parte física y sesiones de videoanálisis. Matías Almeyda mostró desde dos de sus primeras decisiones cómo pensaba cambiar la realidad de los San Jose Earthquakes, la peor franquicia de la MLS en 2018. A partir de aspectos novedosos para el plantel, quedó claro el rumbo que el Pelado buscaba para construir un equipo competitivo.

Luego de la sorpresa, su arribo, anunciado a fines de la temporada anterior para asumir el cargo de cara al nuevo año, generó ilusión en la ciudad californiana. Tras su exitosa etapa en Chivas, en un ciclo que se inició para evitar el descenso, incluyó cuatro títulos locales y, en el medio de una regular temporada liguera, terminó en una consagración continental, el mejor entrenador de la CONCACAF en 2018 se paró frente a otro gran desafío.

“Su llegada al principio causó muchas dudas -asegura Joel Soria, periodista que sigue el día a día del club-, porque no se creía que el mismo Almeyda que había levantado a Chivas iba a comenzar un nuevo reto con San Jose. Entre todos los equipos disponibles, firmó con uno que venía sufriendo y se encontraba muy lejos de los ‘grandes’ de la MLS”.

Mientras contó con otras ofertas y su nombre sonó para dirigir los seleccionados de México y de Argentina, el Pelado optó por ir a una Liga en alza y que valora mucho. Inició otro ciclo al frente de un conjunto situado en una situación comprometida, esta vez relacionada con una reconstrucción casi total y no con la necesidad de lograr un deseado ascenso, como en River y Banfield, o de evitar perder la categoría.

Con 4 victorias y 21 derrotas en los 34 partidos del año pasado y sin ganar desde agosto, el trabajo a realizar no sólo presentaba demandas técnicas, tácticas y estratégicas, sino también psicológicas, al tener que mejorar la moral de un plantel desanimado y golpeado y de construir una mentalidad ganadora. Desde el primer momento, todo el cuerpo técnico buscó mejorar estas facetas.

Almeyda y Guido Bonini, preparador físico, en Cancún frente al plantel. Crédito: San Jose Earthquakes.

Para potenciar la química y el ambiente grupal, Almeyda tomó diversas determinaciones: presentó el código Bushido (de origen japonés, sus principios apuntan hacia una vida leal, honrada y respetuosa), algo que realizó en sus clubes anteriores y que marcó a varios de sus dirigidos, y trabajó para lograr una integración total del grupo, aun con las diferencias lingüísticas existentes.

Además de la convivencia -aspecto repasado, entre otros, en esta buena nota de ESPN-, la etapa preparatoria general realizada en la ciudad mexicana incluyó un arduo e intenso entrenamiento físico. Con dobles turnos, una novedad para el plantel, el grupo debió esforzarse y aplicarse, aunque de esa exigencia se han visto los frutos sobre el terreno de juego.

Pero más allá del compromiso y de la dedicación, el Pelado también pretende que sus jugadores disfruten de su profesión. Su objetivo es que, a pesar del desgaste, ese sentimiento aflore y permita mejorar y crecer. Sobre eso, la necesidad de realizar un trabajo colectivo y paulatino y el proyecto iniciado en San Jose profundizó en este gran video de la MLS.

Sin embargo, todo el trabajo realizado pareció insuficiente al momento de competir, ya que el comienzo de los Quakes en la temporada fue complicado: perdieron sus primeros cuatro encuentros (ante Montreal, Minnesota, los New York Red Bulls y LAFC), con sólo dos goles a favor y 14 en contra.

“Los primeros cuatro partidos se sufrieron bastante -señala Joel Soria-, ya que el equipo jugó igual de mal que el año pasado. Había poca, muy poca esperanza de que podría ser, por lo menos, competitivo. Después de ese catastrófico 5-0 contra el LAFC de Carlos Vela, San Jose se ‘despertó’ y no ha mirado hacia atrás”.

En esos partidos, las falencias principales estuvieron en el sistema de marcas personales, que aún no estaba totalmente asimilado, y en la fragilidad mental, por la incapacidad para reponerse a un gol encajado y para sostener un buen nivel (logrado durante 25′ ante el conjunto canadiense y durante los primeros 45′ frente al neoyorquino). En ataque se plasmaban conceptos y movimientos interesantes y se veía una predisposición al cambio, pero los errores defensivos y la falta de concentración pesaban más.

Durante esa mala racha, el Pelado expresó que se necesitaba paciencia y tiempo para que el trabajo pudiera verse, y negó rotundamente cualquier alteración de su filosofía. Esto lo aprendió durante su etapa en River, cuando frente a Arsenal y Godoy Cruz alineó una defensa con cuatro centrales por la necesidad de sumar, algo que aún se reprocha.

Aunque ganó (4-0 y 5-0, respectivamente), haber desconocido sus principios futbolísticos le dejó una lección inolvidable. “Más allá de haber logrado los dos triunfos, no volvería a poner ese esquema, ya que me gusta jugar con laterales cada cual en su posición. Esa decisión fue para buscar un resultado positivo en vez del estilo, porque sabía que me iban a echar si no lograba esas victorias. Ahí me traicioné a mí mismo, y por supuesto que no lo volví a hacer nunca más”, subrayó, contundente, en “La estrategia de Almeyda”.

Tras un inicio difícil, de a poco comenzó a verse lo que Almeyda pretende. Crédito: San Jose Earthquakes.

Tras mantener las persecuciones individuales, el mayor punto de debate por ser algo poco frecuente y novedoso en la MLS, el quiebre llegó en el duelo contra Portland. Los Quakes consiguieron prolongar su rendimiento y ganaron por 3-1, con un partido sólido más allá de alguna falla.

Desde ese momento, para San Jose se sucedieron dos victorias (contra Kansas y Cincinnati), dos empates (frente a Seattle y Dallas) y una caída (ante Houston), cosecha que finalizada la décima semana de competición lo ubicaba en puestos de playoffs. En ese lapso, los rendimientos mejoraron notoriamente.

“Al momento, tras 10 encuentros, se puede decir que hay mucho optimismo”, describe Joel Soria, quien profundiza con relación a los cambios entre el 2018 y los primeros pasos de este ciclo: “Los principales están en la mentalidad de los jugadores y en el día a día dentro del club. Es un ambiente mucho más sano y ordenado. Almeyda, como siempre, pone un gran énfasis en los reglamentos, la convivencia y el trabajo para todo el conjunto, se trate del equipo mayor o de las divisiones inferiores”.

Distintas circunstancias contribuyeron a que se revirtiera la situación. Además de por la lógica adaptación al nuevo sistema, especialmente a la complejidad de las marcas personales, también se dio por las modificaciones en la formación, con piezas que el Pelado movió para, finalmente, conseguir que encajen en un once base que sostiene un estilo a pesar de sustituciones puntuales.

De mitad de cancha hacia adelante, las inclusiones de Jackson Yueill, Shea Salinas y Danny Hoesen resultaron importantes, ya que, por sus características, lograron aportar más que Judson, Vako (Valeri Qazaishvili) y Chris Wondolowski, respectivamente.

Yueill, un volante mixto de buen pie y gran dinámica, se volvió un complemento ideal para Aníbal Godoy, que es más posicional y de aptitudes similares al brasileño, quien no terminaba de combinarse con el panameño ni de acostumbrarse a los seguimientos, más allá de su intensidad, su buena ubicación y su pase largo. El estadounidense aporta en la salida y por su despliegue también llega a zonas de definición -marcó un gol y ya remató casi tanto como en 2018 (10-15)-, lo que es útil para abrirles espacios a los otros atacantes y para sumarse a las asociaciones en el tercio final.

Salinas, además de un mayor compromiso defensivo, ha demostrado desequilibrio en el mano a mano, capacidad para asociarse y potenciarse con el lateral izquierdo y una muy buena efectividad de cara al arco contrario: es el goleador con cuatro festejos.

Hoesen, por su parte, le dio al conjunto rasgos que necesitaba. Además de sumar habilidad en el tercio final del campo, su movilidad en el último tramo resulta muy importante, tanto para apoyar alguna carrera y para generar espacios en tres cuartos al empujar a la defensa como para atacar el espacio y generar situaciones, como muestran sus dos tantos frente a Kansas.

Crédito de las imágenes: MLS.

En defensa, el ingreso de Florian Jungwirth por Guram Kashia, quien había mostrado un buen nivel antes de lesionarse (sufrió una fractura en una de sus piernas), aportó más agresividad en las persecuciones y además su aptitud para leer cuándo buscar el anticipo, cuándo conviene esperar e incomodar al rival y cuándo cambiar hacia la pelota. Sin embargo, su ímpetu lo ha llevado a cometer algunos penales.

En cuanto a las características del equipo, la más llamativa se vincula con la estrategia de realizar marcas personales y generar seguimientos individuales a nueve rivales. Como cualquier sistema defensivo, es complejo, lleva un tiempo de adaptación y sufre con los errores -en este caso, cualquier equivocación le da al rival mucho terreno para avanzar-, pero también presenta sus beneficios.

Bien aplicado, evita las inferioridades numéricas en cualquier sector del campo, fuerza al rival a recibir en malas situaciones y lo lleva a jugar hacia atrás. Además, con la voluntad de correr inmediatamente para las transiciones ofensivas, sirve como una amenaza ofensiva, al presionar constantemente y al tener la posibilidad latente de generar un contraataque peligroso al cortar un pase.

San Jose, actualmente el tercer conjunto que más pases intercepta con 12.8, según whoscored.com, ha perfeccionado este aspecto con una mejora en la comunicación, fundamental para saber en qué momento se va a necesitar un cambio. Este aspecto ha resultado importante en la levantada, ya que en los primeros partidos fue un inconveniente, más allá de que varios de esos 14 goles llegaron más por fallas individuales que del sistema, que igualmente puede causarlas por sus altas demandas físicas y mentales.

Un detalle a afinar puede ser el espacio que permiten los defensores al posicionarse tan atrás y cerca del área, ya que le dan al contrario mucho terreno “jugable” y disponible para diagonales y movimientos para recibir. Mientras tanto, la estrategia está cada vez más arraigada en el equipo y deja tantos aspectos positivos como negativos, los que, lógicamente, están más expuestos y sobresalen más.

Crédito de las imágenes: ESPN, NBC Sports, Univisión y MLS.

Pero creer que la estrategia de San Jose se termina ahí y deja de jugar una vez que recupera la pelota es un error. “Cuando nuestro estilo es analizado sólo como marcas personales, ¿qué hay sobre el resto de nuestro juego? ¿Se olvidan de ver eso?”, enfatizó recientemente el Pelado, como recogió, entre otras interesantes frases, Joel Soria en una buena nota (en inglés) para la MLS.

En ataque, los Quakes buscan sacar la pelota con claridad desde atrás y luego ser un equipo vertical, dinámico y punzante por los costados. Para salir, es fundamental contar con diferentes alternativas y mecanismos para superar la presión rival.

“Yo les indico el esquema y la dinámica que pretendo -describió el entrenador azuleño en “La estrategia de Almeyda”-, después sobre la marcha van surgiendo cosas y, en definitiva, los que deciden dentro del campo de juego son ellos. Son libres de elegir los movimientos, pero para eso se necesitan al menos ocho variantes y ellos lo saben. Es ahí en donde se ve el trabajo”.

Esto, a lo largo de los partidos, quedó demostrado con muy buenas ejecuciones. No siempre han sido exitosas y los centrales han exhibido algunas falencias, sobre todo en la precisión y en la fuerza de los pases para la continuidad de la acción, pero con el tiempo han mejorado.

Crédito de las imágenes: ESPN, NBC Sports y MLS.

En campo rival, el papel de los extremos, principalmente de Salinas y de Cristian Espinoza, ambos de gran nivel, es preponderante. Los dos han mostrado movimientos interesantes e inteligentes para complementarse con los laterales, tanto al mantenerse abiertos para estirar a la defensa como al cerrarse para aprovechar espacios interiores.

En sus pies está la mayor amenaza del conjunto y son quienes marcan la diferencia.

Crédito de las imágenes: ESPN, NBC Sports, Univisión y MLS.

Pasados 10 partidos, las conclusiones son más positivas que negativas para los Quakes. A partir de un rendimiento notablemente mejorado, con conceptos profundizados y arraigados con el correr de los encuentros, han logrado revertir el mal inicio y se ilusionan con una clasificación a la postemporada.

“Creo que San Jose va por buen camino -opina Joel Soria. La filosofía de Almeyda cada día se plasma más y más. El nivel físico de los jugadores es estupendo. Podrá meterse en los playoffs si este verano ficha adecuadamente, lo que para mí sería con estrategia y ambición”.

Superado el bache y conseguida la continuidad de un buen nivel, el desafío del Pelado y sus dirigidos ahora pasa por la regularidad. Siendo un equipo atractivo y capaz de complicar a cualquier rival, sostener esa competitividad será clave para poder soñar en grande.

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