Barça-United, el cruce con una historia en cada rincón

Pasado y presente se mezclarán en unos cuartos de Champions repletos de detalles interesantes. Entre relatos y recuerdos, el Barcelona y el Manchester United disputarán una serie vibrante y de alto vuelo.

Además del lógico interés por tratarse de dos de los equipos más importantes del mundo (por pasado, relevancia global y cantidad de seguidores, entre otras cuestiones) y por tener en juego un pasaje a las semifinales de la Champions, la serie entre el Barcelona y el Manchester United presenta una gran cantidad de detalles y matices atractivos. Mientras la pelota corra por el césped de Old Trafford y del Camp Nou, el presente, el juego y el premio en disputa se mezclarán con la historia con una naturalidad sólo al alcance de pocos cruces.

Cuando el sorteo determinó este emparejamiento, el recuerdo de las finales de 2009 y 2011 fue inmediato. Entre las imágenes memorables de Lionel Messi -con un gol en cada encuentro y dos festejos icónicos, además de su brillo consagratorio en Wembley-, el fútbol que desplegó el extraordinario Barça de Pep Guardiola y la competencia de dos grandes conjuntos (con sir Alex Ferguson al mando, los ingleses disputaron tres finales en cuatro ediciones, tras haber derrotado al Chelsea en 2008), los duelos en Roma y Londres dejaron una huella importante en el torneo y en el historial entre ambos.

De aquellas definiciones, entre los dos planteles hay cinco jugadores aún vigentes: de un lado, Gerard Piqué, Sergio Busquets y Messi fueron titulares en las dos consagraciones blaugranas; del otro, Antonio Valencia (quien no participará al menos de la ida por problemas físicos) jugó los 90′ en la capital inglesa y Chris Smalling vio ese partido desde el banco de suplentes.

Pero a pesar de que los últimos antecedentes son favorables al Barcelona, el equipo catalán nunca pudo ganar en Old Trafford: el saldo de su enfrentamientos allí es de dos triunfos del United y dos empates. La última victoria fue justamente el año que terminó con la consagración roja en Moscú, en una serie cerrada que definió un golazo de Paul Scholes.

Messi y su festejo en Roma. Eligió ése como uno de sus mejores goles. Crédito: Claudio Villa/Getty Images.

La ida de esa llave, disputada en el Camp Nou, se emparenta directamente con la siguiente historia. En ese encuentro, Piqué fue suplente y no ingresó, pero se cambió en el vestuario visitante, a diferencia de lo que ocurrirá este año. El defensor pasó de la Masía al fútbol inglés, como también hizo Cesc Fàbregas con el Arsenal como destino, para luego regresar en 2009 y convertirse en uno de los mejores del mundo en su puesto.

El ex Zaragoza, de magnífico rendimiento esta temporada, encontró en Clément Lenglet un compañero perfecto para la zaga. Fichado esta temporada, el francés tomó el lugar de su compatriota Samuel Umtiti, con problemas en la rodilla izquierda, y se lo quedó gracias a un rendimiento superlativo. Firme en el mano a mano y en el juego aéreo, seguro en los cruces y preciso con la pelota, el zurdo ha logrado complementarse a la perfección con Piqué, y en su vuelta a Old Trafford para una nueva noche de Champions buscará lucir nuevamente sus capacidades.

La temporada pasada, su Sevilla dio el golpe de los octavos de final al eliminar al United de José Mourinho, con el central como una de las figuras del encuentro. Controló al potente Romelu Lukaku y aportó una solidez vital para la victoria de su equipo.

Más allá de los buenos antecedentes y los recuerdos de varios de sus compañeros en “teatro de los sueños”, Messi irá en busca de una de las pocas marcas que todavía le quedan por romper. A pesar de haber podido anotar contra el conjunto de Manchester y de haber festejado en diferentes ciudades inglesas, no pudo hacerlo en uno de los estadios más icónicos del mundo.

La temporada pasada logró celebrar por primera vez en Stamford Bridge y este miércoles podrá sumar otra cancha a su lista de conquistas. Esta campaña ya convirtió por duplicado en Wembley, en un excelente partido contra el Tottenham, aunque allí ya había dejado su huella.

En el otro costado, Ole Gunnar Solskjær revivirá una noche muy especial cuando se dispute la vuelta en el Camp Nou. En ese estadio, el noruego fue fundamental para que el United superara al Bayern en la final de 1999: en una épica remontada, convirtió el gol de la victoria en el minuto 93.

La final de 1999 fue uno de los mejores momentos de Solskjær. Crédito: Ben Radford/Getty Images.

20 años después, el ex delantero volverá a Barcelona como el entrenador que lideró un renacer impensado. En una temporada que parecía desorientada y sin rumbo, llegó como entrenador interino, pero luego de un comienzo espectacular fue confirmado para las próximas tres temporadas.

A partir de un estilo fresco, dinámico y una convicción renovada, el United de Solskjær volvió a la pelea por el top 4 en la Premier y se metió entre los ocho mejores de la Champions, en una eliminatoria en la que supo aprovechar las fallas del PSG (3-3 global) más allá de no haber mostrado una gran rebeldía, sobre todo en el cierre. Con un despliegue ofensivo más decidido contra rivales de menor jerarquía, la apuesta del noruego para los partidos importantes se centra en replegarse y contraatacar, lo cual le ha dado resultado.

Tanto en compromisos locales como europeos, la apuesta por una defensa en bloque y un rápido despegue fue marcada, sobre todo por contar con los intérpretes para amenazar al espacio: Paul Pogba es un lanzador fantástico y se encuentra con jugadores complementarios en ataque, porque Lukaku es capaz de descargar con criterio y de aprovechar su potencia en velocidad y Marcus Rashford y Anthony Martial mezclan velocidad con desequilibrio y buena pegada.

PSG-United, la serie de las transiciones

Si bien el sistema defensivo tiene algunas fallas que el Barça puede aprovechar, como las desconexiones de Pogba o las libertades que da para mover la pelota por la zona media y en la frontal del área -algo que, por su pegada de media distancia, Messi, Ivan Rakitić, Phillippe Coutinho y Ousmane Dembélé pueden aprovechar-, su defensa del área mejoró con respecto al inicio de la temporada, el tándem de Ander Herrera y Nemanja Matić aporta solidez y David De Gea es capaz de parecer imbatible y realizar atajadas impensadas.

Para contrarrestar los contraataques, lo primordial para el equipo de Ernesto Valverde es evitar pérdidas sensibles y aplicar una efectiva presión tras pérdida, que en la temporada pasada funcionó de gran manera. Para una recuperación alta también resulta importante acumular pases en campo contrario para establecer la posesión más arriba y que todas las líneas se adelanten, lo que acorta recorridos. Arthur, de buena inserción en la estructura colectiva, colabora mucho en esta aspecto.

Sin embargo, para poder llevarse un buen resultado al Camp Nou el Barcelona deberá superar su bache como visitante en eliminatorias europeas, una cuestión para nada menor. Entre la falta de profundidad -en lo que la baja de Dembélé, al menos para la ida, es sensible, por lo que Coutinho deberá repetir sus buenos movimientos sin balón de los últimos partidos- y de pegada y un menor control de los encuentros, al conjunto catalán se le ha hecho muy difícil conseguir un buen resultado fuera de casa en fases finales de Champions.

Casualmente, su último triunfo de visita en un cruce fue en Inglaterra, un 2-0 al Arsenal en octavos de la campaña 2015/16. Desde ese momento, para los culés se sucedieron cuatro caídas y dos empates: 0-2 vs Atlético de Madrid (15/16), 0-4 vs PSG (16/17), 0-3 vs Juventus (16/17), 1-1 vs Chelsea (17/18), 0-3 vs Roma (17/18) y 0-0 vs Lyon (18/19). Aun así, tiene las herramientas para poder salir airoso de Old Trafford, sobre todo por un Messi que, aunque tocado desde lo físico, parece decidido a ir por todo.

Aunque tantas historias parezcan tomar el rol protagónico de la serie, el juego y la disputa entre dos de los equipos más importantes a nivel mundial serán tan interesantes como los detalles presentes en cada rincón del campo. Entre imágenes pasadas y presentes, Manchester y Barcelona serán escenarios de un fútbol de alto vuelo.

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