City-Tottenham, el cruce de inexpertos de gran fútbol

Con un discreto pasado en el torneo, el City y el Tottenham, dos de los animadores de la Premier, se enfrentarán por los cuartos de la Champions en busca de sumarle brillo a su historia europea. 

Con mayoría de representantes de la Premier League, era esperable que el sorteo diera al menos una llave entre ellos en los cuartos de final de la Champions League. Si bien los Manchester City-Manchester United, Manchester United-Liverpool y Manchester City-Liverpool aparecían más atractivos por el contexto de rivalidad o posible revancha, el duelo entre el Manchester City y el Tottenham es prometedor y también presenta matices particulares e interesantes.

Uno de los principales está en el plano estratégico, ya que dos excelentes entrenadores analizarán hasta el mínimo detalle para intentar darles una ventaja a sus dirigidos. Además, Pep Guardiola y Mauricio Pochettino arrastran un historial desde sus etapas en España -en la primera experiencia de ambos al frente de un conjunto de Primera División- que ha aumentado en Inglaterra.

Mientras dirigían al Barcelona y al Espanyol, respectivamente, se enfrentaron en nueve derbis con una lógica superioridad del catalán, quien festejó cinco veces frente a una del argentino, aunque esa victoria fue especial: se dio en 2009 y el 2-1 en el Camp Nou marcó su primera victoria como entrenador y resultó fundamental para evitar el descenso.

El santafesino incluso quedará en la historia como el técnico que más puntos le sacó (sólo considerando partidos de Liga) al fantástico equipo de Guardiola: siete, uno más que Unai Emery y dos más que José Mourinho y Gregorio Manzano. En Inglaterra, el Tottenham de Pochettino ganó el enfrentamiento inicial y el siguiente terminó empatado, aunque el City de Pep se quedó con los siguientes tres.

Entre 2009 y 2012, Guardiola y Pochettino se enfrentaron en derbis catalanes. Crédito: Vicens Giménez.

Dentro de un cruce inglés que, por estilos y protagonistas, no tendrá mucho de inglés, estos dos equipos presentan modelos opuestos: el de Manchester es el de una entidad globalizada, con capitales externos y clubes afiliados en diferentes partes del mundo; el de Londres, el de la institución con menos recursos -dentro de la brecha con respecto al resto de la Liga- del “Big six” (United, Liverpool, Arsenal, Chelsea, City y Tottenham), con una implicación local ejemplificada en el proyecto del nuevo estadio, que incluyó el desarrollo de las zonas aledañas.

Mientras Guardiola puede salir al mercado y elegir a casi cualquier jugador para fichar, el objetivo primordial de Pochettino en los últimos mercados ha sido no perder piezas y escarbar para averiguar si podía concretar una incorporación (que no realizó esta temporada, algo inédito), además de basarse en la cantera como vía frecuente para alimentar al primer equipo. Claro que las dos posibilidades son válidas, e incluso el ojo del catalán es muy acertado y luego logra pulir aún más al futbolista comprado, pero la diferencia es marcada.

Aun así, las diferencias para esta serie seguramente no serán tantas como indicaría la disparidad en la conformación del plantel. Basado en un trabajo sostenido y que revolucionó al club, el santafesino ha logrado maquillar las distancias con los otros pesados de la Premier League y el Tottenham ha pasado a ser un competidor regular, presente en las instancias decisivas a nivel local (es el único equipo que ha finalizado en el top 3 en las últimas tres campañas) y con clasificaciones continuadas como nunca antes en su historia a la Champions League, aunque sin lograr coronarlo con un trofeo.

Sin embargo, el favorito para este cruce es sin duda el City, por su brillante funcionamiento y su abrumadora cantidad de variantes. La Champions es su gran deseo, aunque Guardiola aún no ha logrado llevar al equipo al siguiente nivel: tras la semifinal perdida con Manuel Pellegrini en el banco en 2016 -su mejor instancia-, en 2017 cayó en octavos con un Mónaco que luego quedó entre los cuatro mejores, en 2018 superó al Basel y cayó con el Liverpool y este año derrotó al Schalke (10-2 global), con un momento de zozobra en Alemania que fue desactivado con una goleada en Inglaterra.

La falta de experiencia en la competencia es probablemente su gran desventaja con respecto al resto de los candidatos, aunque en esta serie el Tottenham se encuentra en una situación similar: ésta, tercera consecutiva, es sólo su cuarta participación. Luego de mejorar su ubicación en cada una (luego de no haber superado la fase de grupos en la 2016-17, la temporada pasada cayó en octavos), parece haber aprendido de la dolorosa caída ante la Juventus, ya que frente al Borussia Dortmund controló la eliminatoria y avanzó con autoridad (4-0 total).

Dortmund-Tottenham, o el fútbol atractivo y efectivo

En el devenir de la serie serán importantes los 15 o 20 minutos iniciales, con el empuje del nuevo estadio de los Spurs para intentar influir en el desarrollo del encuentro. Pochettino confía en que esto suceda, como aseguró en conferencia: “Queremos empezar muy agresivos, tratando de dominar, siendo duros y con un ritmo alto. Veremos si somos capaces de conseguirlo”.

Con paridad en la faceta emocional, lo que puede inclinar la llave, además de la jerarquía individual, presente en ambos conjuntos, es el aspecto táctico. En ese sentido, aunque lejana (se jugó el 29/10), la victoria por 1-0 del City en Wembley dejó algunos detalles interesantes.

Los Citizens ganaron con un gol tempranero de Riyad Mahrez, que aprovechó una de las tantas situaciones en las que Raheem Sterling dejó atrás a Kieran Trippier. El duelo entre los dos ingleses resultó con una marcada supremacía para el extremo, en una fórmula que Guardiola podría intentar repetir, más allá de que Leroy Sané mejoró mucho su nivel desde aquel encuentro y por su mezcla de desequilibrio individual con carreras al espacio también es capaz de complicar al ex Burnley.

Con Serge Aurier afuera por lesión, al menos en la ida, Pochettino puede ayudar al lateral incluyendo tres centrales, como en los dos cruces contra el Dortmund. Es posible que esto sea efectivo, porque el City aísla a los delanteros externos, quienes dan amplitud, para conseguir duelos individuales y una vez que reciben generar distintos movimientos de desdoble y de distracción. Así que incorporar un hombre más a la línea del fondo suena razonable para, además, seguir a los interiores en sus usuales diagonales al espacio, saltar para evitar una recepción entre líneas -lo que ocurrió con cierta frecuencia en Wembley- y protegerse más ante las transiciones.

Asimismo, los de Pep cuentan con una clara ventaja para salir desde atrás. Más allá de sus múltiples y variados mecanismos, Ederson posee más recursos que Hugo Lloris en ese apartado, y si los Spurs eligen presionar arriba -en octubre el punto de partida del trabajo de recuperación alternó entre la zona media y el área del brasileño- puede saltar líneas en largo o encontrar una solución en corto.

Mahrez, a los 6′, marcó el único gol del único enfrentamiento esta temporada. Crédito: David Klein/Reuters

Esto también lo aportan los centrales, con Aymeric Laporte a la cabeza, así que será interesante ver si el City logra generar ventajas desde su propio arco, dado que por los dichos de Pochettino es probable que su equipo trate de robar con rapidez y arriba en el campo, al menos en el inicio.

Para neutralizar la salida Citizen, quizá la mejor del mundo, el Tottenham deberá trabajar con decisión, coordinación y mucha precisión. Con el santafesino en el banco, durante muchos encuentros logró presionar de manera extraordinaria en White Hart Lane, aunque con el cambio a Wembley y un campo más grande perdió un poco de efectividad. Si consigue volver a esos viejos tiempos, es capaz de complicar al conjunto de Guardiola.

Aparte del trabajo defensivo, que se verá facilitado si controlan las pérdidas y no se dan en zonas y situaciones sensibles, los Spurs también cuentan con herramientas ofensivas para soñar con avanzar. En su mejor pasaje de la temporada, en diciembre y enero, brillaron con un mediocampo en rombo que le dio mucha fluidez y profundidad a la circulación y permitió que se lucieran los cuatro jugadores más ofensivos: Christian Eriksen, en una función más retrasada y asociativa, Dele Alli, como mediapunta llegador (últimamente se lo vio más atrás, pero parece ser excepción y no norma), Harry Kane, en su excelente mezcla de lucidez y potencia, y Heung-Min Son, letal al espacio y peligroso en el uno contra uno.

Si bien Pochettino tiene a los jugadores disponibles como para plasmar ese esquema y ser una amenaza tanto en ataques estacionados (con un Kane que cuando se retrasa por la zona izquierda sabe limpiar hacia la derecha para luego atacar el área, lo cual puede pesar en el cruce) como en transiciones, en defensa puede sufrir por las dificultades para cubrir el ancho de la cancha y bascular, ante un rival que mueve muy bien la pelota de un lado al otro. En varios encuentros en los que arrancó con esa disposición luego debió reajustar para tapar agujeros en las bandas.

En cuanto a los contraataques, aunque no es lo habitual, el Manchester City a veces queda desprotegido tras una pérdida y deja espacios en el mediocampo, y el equipo londinense sabe combinarse para despegar y cuenta con buenos corredores y asistentes.

El Tottenham también posee jugadores como para lastimar con centros laterales: la defensa del área no es una especialidad Citizen y además de Alli, que busca y ataca los espacios libres, tiene varios rematadores de nivel. De hecho, los dos primeros goles al Dortmund surgieron a partir de recuperaciones en campo contrario y envíos medidos.

Los antecedentes recientes entre ambos invitan a pensar en una serie táctica, apasionante y atractiva. A los matices estratégicos que puedan agregar dos excelentes entrenadores, que además se conocen, se suma la abundante calidad individual y el aliciente de alcanzar una instancia histórica, sea para igualarla o superarla. Con un espectáculo garantizado, sólo queda disfrutar.

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