El renovado Atleti cambió de fachada, pero no de esencia

Tras un mercado movido, en el que perdió calidad y liderazgo y parecía destinado a bajar sus aspiraciones, el Atlético de Madrid desafió la reconstrucción, le sumó matices a su espíritu competitivo y logró un inicio ideal.

Generalmente, 16 movimientos relevantes, entre entradas y salidas, en un período de traspasos previo al inicio de la competencia son sinónimo de reconstrucción y de menores aspiraciones. Tantas variantes derivan casi inevitablemente en la culminación de etapas y en impactos directos y sensibles en los ecosistemas colectivos, lo cual se traduce en cursos de transición. Pero ése no es el caso del Atlético de Madrid. El equipo de Diego Simeone, que afronta su novena temporada en el club, mantendrá en esta 2019/20 los mismos estándares que desde su llegada a fines del 2011: la competitividad máxima en cada partido y la búsqueda de pelear cada torneo hasta las instancias finales.

Después de un año que incluyó decepciones en la Copa del Rey (caída en cuartos frente al Girona) y la Champions League (eliminación en octavos ante la Juventus) y la sostenida regularidad liguera (fue escolta por segundo año seguido y nuevamente, como en cada campaña que el Cholo dirigió en su totalidad, quedó entre los tres primeros), el plantel atravesó una renovación con ocho bajas destacadas y otras tantas incorporaciones. Tras perder cinco titulares y ser uno de los animadores del mercado al cubrir varias necesidades, el Atleti vivió una modificación considerable en su once.

Entre las salidas de su gran figura, tres históricos y jugadores que, con roles e importancias dispares, sólo permanecieron 12 meses, el club rojiblanco se desprendió de Antoine Griezmann, Diego Godín, Filipe Luis, Juanfran, Lucas Hernández, Rodri Hernández, Gelson Martins y Nikola Kalinić. Las altas fueron Felipe, Kieran Trippier, Mario Hermoso, Héctor Herrera, João Félix, Renan Lodi, Marcos Llorente e Ivan Šaponjić, a quienes se puede sumar el regreso de Šime Vrsaljko tras su cesión en el Inter.

Semejante pérdida de calidad y, sobre todo, liderazgo -tanto futbolístico como grupal- es capaz de generar huecos difíciles de llenar y de marcar el final de una era para dar inicio a otra más austera, pero el Atlético de Madrid, fiel a la identidad adquirida con Simeone, no perdió tiempo en lamentarse e inició la temporada en un estupendo momento de forma.

Tras reforzarse con una mezcla de juventud y experiencia, demostró que su carácter competitivo se había mantenido intacto desde los amistosos preparatorios, en los que permaneció invicto (cinco triunfos y un empate) y logró una apabullante victoria frente al Real Madrid (7-3) y un sólido triunfo ante la Juventus (2-1). Luego, el comienzo liguero fue perfecto: tres partidos ganados, el mejor arranque desde el que finalizó con el título en 2014, con cinco goles a favor y dos en contra.

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El agónico gol de Thomas concretó el inicio liguero perfecto. Crédito: Denis Doyle/Getty Images.

Dispuesto a pelear hasta el último minuto de cada partido, como quedó claro en la remontada ante el Eibar en el tiempo agregado para lograr la tercera victoria tras los 1-0 al Getafe y al Leganés, el conjunto colchonero ratifica su espíritu de lucha en cada encuentro. Fiel a su esencia de poner “coraje y corazón” y “luchar como hermanos”, como rezan dos de sus lemas, los dirigidos por el argentino no escapan a la solidaridad, el esfuerzo y compromiso. Pero además de sus rasgos conocidos y sostenidos desde hace tiempo, como la solidez defensiva -mantuvo dos vallas invictas y en promedio apenas concedió 7,3 tiros- el renovado Atleti sumó otros muy interesantes.

La principal novedad táctica se encuentra en el puesto que, a la vez, atravesó más cambios en el plantel: el de los laterales. Las llegadas de Trippier y Lodi fueron una clara demostración de intenciones, de una propuesta ofensiva para esa función. Por visión y pegada, en el caso del inglés, y potencia y precisión, en el del brasileño, sus perfiles denotan una búsqueda concreta en un sector de la cancha determinante, como bien sabe Simeone.

“No tengo ninguna dudad de que, en el fútbol de hoy, lo más importante son los laterales -aseguró en una entrevista en mayo en FOX Sports. Si tenés laterales buenos tenés chances de ganar y si no, más dificultades. Es la posición más difícil. Porque el recorrido es muy largo, porque les pedís cerrar atrás del central y redoblar profundamente hacia adelante y que tengan precisión en los centros, todo en un recorrido de 80 metros”.

Sobre las variantes, profundizó: “Si tenés dos buenos, lo otro lo acomodás: si querés jugar con dos medios por adentro, ellos te atacan por afuera; si querés jugar con un interior más cerrado y el otro más de delantero del otro lado, de un sector vas a atacar redoblando y del otro, más posicional. Los laterales te dan la vida”.

Sin Juanfran, Filipe y Lucas Hernández, el recambio llegó con dos hombres capaces de marcar la diferencia en campo contrario, como quedó claro con sus dos asistencias (una para cada uno) y su influencia en el ataque colectivo. A diferencia de otros equipos del Atleti en los que los marcadores de punta se proyectaban desde atrás para aparecer por sorpresa, aprovechando que los volantes externos se cerraban y les liberaban las bandas, Trippier y Lodi se ubican como extremos, pegados a las líneas laterales y casi contra la última línea.

Inalterable a pesar de los cambios de esquema -la flexibilidad, incluso con cambios en un mismo partido, marcó el inicio de campaña de un Atleti que con naturalidad defendió con cuatro y con cinco hombres y pasó de disponer el mediocampo en línea a hacerlo en rombo-, porque forma parte de sus principios generales, su ubicación le dio amplitud al equipo (como se ve en las flechas blancas) y ofreció apoyos externos.

Siempre con el peligro de sus carreras al espacio para desmarcarse o crear un hueco, en especial con el ex Athletico Paranaense, y de su precisión para los pases finales, sobre todo con el ex Tottenham, su posicionamiento elevado abrió varios caminos hacia los arqueros rivales. No sólo por los carriles externos, sino también al estirar a la defensa rival y abrir grietas por adentro, como aparece particularmente en la imagen de arriba, ante el Getafe.

Sin embargo, en las dos capturas también se ven otros puntos importantes del renovado equipo de Simeone. Por un lado, la presencia entre líneas y contra la defensa (flechas rojas), fundamental para cualquier sistema tanto para poder superar la presión y avanzar con apoyos y en buenas condiciones como para hacer que la defensa se gire y deba alterar su posicionamiento. Con movilidad, Lemar y Félix, quienes ocuparon mayormente esas zonas, se ofrecieron para recibir y facilitaron progresiones, en especial con diagonales de adentro hacia afuera.

Por otro, la importancia de los mediocampistas (flechas verdes) como opciones de pase y como iniciadores de la presión en caso de pérdida. Sin embargo, si se retrasan mucho, como por momentos sucedió contra el Getafe -arriba-, pueden bloquear la línea de pase de central a lateral y dejar de ser el necesario escalón intermedio entre la salida y el tercio final. Ante el Leganés -abajo-, Thomas y Koke se pararon más arriba al haber tres centrales y así evitaron tapar callejones; además, el ghanés en esa jugada fue una de las seis opciones que tenía Hermoso para avanzar (más Saúl, Félix, Lemar, Morata y Trippier, algunas más arriesgadas).

De esos conceptos generales derivan distintos ajustes que se aplican según el rival y el partido para buscar una ventaja. En el Municipal de Butarque, por ejemplo, se buscó liberar a Trippier en su duelo contra Jonathan Silva. ¿Cómo? Con varios jugadores y asociaciones por izquierda para volcar al Leganés hacia ese sector y luego atacar por el lado débil.

Fuera de plano, el inglés esperó, recibió de Stefan Savić tras una sucesión de toques en el sector fuerte y buscó en profundidad la diagonal de Koke, cuyo buen centro fue rechazado. Se mantuvieron los otros conceptos, como los dos jugadores entre líneas y el centrodelantero contra los centrales (flechas rojas) para tener su atención y generar espacios. Lemar participó al descargar hacia atrás y Félix lo hizo con su apoyo de primera para el defensor montenegrino, que se metió en campo rival y abrió. También se repitió la ubicación de los mediocampistas (flechas verdes) para la doble función: ser respaldo y participar de la finalización.

Estas características distintivas del renovado Atleti contribuyeron a la concreción de cuatro de los cinco goles. A pesar de ser el conjunto que menos remata en la competencia (seis por partido), la calidad de las ocasiones y su eficacia (en promedio, cuatro de esos seis, el 66%, van al arco) le permitieron convertir con regularidad.

  • 1-0 al Getafe.

El posicionamiento de los laterales (flechas blancas), dando amplitud muy arriba, buscó estirar constantemente a la defensa y generar opciones para poder progresar por afuera: con el pase largo de Giménez para Trippier, primero -arriba-, y, tras una circulación en campo rival clarificada con una triangulación -abajo-, con la apertura de Thomas para el inglés, quien controló y mandó un centro preciso para Morata.

La ubicación entre líneas de Félix y Lemar, donde se pararon para que ése fuera el punto de partida de una diagonal hacia afuera o para recibir detrás del mediocampo, se vio favorecida por la de Morata (flechas rojas), que fijó a los centrales y buscó empujarlos hacia atrás. Esa presencia, además, le permitió ganar en el área para convertir el centro de Trippier en gol.

Los tres mediocampistas (flechas verdes) contaron con libertades para moverse hacia los costados y hacia atrás en salida -lo cual no siempre resulta beneficioso- y para apoyar en campo rival. Por su dinámica y buen pie, son capaces de aportar en ataque y en defensa. Lo probó la triangulación previa al gol entre Giménez, asentado en campo rival con vocación ofensiva y con la intención de mantener corto al equipo, Saúl y Thomas, el tercer hombre.

  • 1-0 al Leganés.

De nuevo, los laterales (flechas blancas) pegados a las bandas ofrecían amplitud. Trippier, por panorama y pegada, es un recurso muy importante para salir y lo demostró en este gol, con su buena asistencia para la diagonal hacia afuera de Félix.

La presencia entre líneas como acompañante del portugués fue de Vitolo (flechas rojas), que arrancó la jugada detrás del mediocampo y la terminó en el área, con un gran movimiento para convertir: acompañó la carrera de Félix -que, tras desmarcarse, condujo y atrajo rivales- y aprovechó la distracción de Morata -que fijó dos centrales, primero, y arrastró a Bustinza hacia el segundo palo, después- para alejarse de Omeruo, recibir y definir.

Llorente, Koke y Lemar (flechas verdes) y otra variedad de las funciones del mediocampo: el escalonamiento para cambiar de lado, sin tanta claridad ni facilidad para hacerlo, y para presionar rápidamente en caso de pérdida -arriba- y la presencia en campo rival para acompañar los ataques, sumando opciones y una primera red de contención en caso de que no prospere la jugada -abajo.

  • 2-2 al Eibar.

Por sus zancadas y su potencia, Lodi (flechas blancas) es peligroso en carrera e incluso cuando llega desde atrás. Con la banda liberada, el brasileño desequilibró para el gol: se escapó de Pedro León, superó a Tejero al controlar el pase de Lemar, condujo y asistió al espacio a Vitolo.

Después de que Lemar, que recibió tras la salida con rápidos toques de Trippier y Koke, abriera para Lodi, tres jugadores (flechas rojas) dispararon para ser opción: Costa, que fijó a dos defensores al estar ubicado entre central y lateral, Félix, que casi permanentemente se ha ofrecido entre líneas o ha trazado diagonales a los costados, y Vitolo, que partió cerrado para liberar la banda, se desmarcó entre la cobertura de Álvarez y el cierre de Ramis y convirtió.

  • 3-2 al Eibar.

Lodi (flechas blancas) también estuvo involucrado en el gol de la victoria, con una participación que fue importante a pesar de su brevedad: al recibir el pase largo de Saúl, el brasileño desahogó el ataque y giró a la defensa del Eibar, que tardó en bascular y dejó un hueco que el Atleti aprovechó para convertir.

Thomas ingresó por Félix y se ubicó en una función más ofensiva a la habitual, por lo que el equipo mantuvo al menos dos alternativas entre líneas (Vitolo participó en la asociación por derecha y contribuyó a volcar a la defensa hacia su izquierda -arriba-) y a Costa contra la última línea (flechas rojas). El ghanés retrocedió para recibir de Lodi, descargó con Saúl, atacó el área y, luego de tener algo de fortuna para llevarse la pelota, convirtió.

La capacidad de Koke y, sobre todo, Saúl (flechas verdes) para aportar en distintos aspectos se vio en la jugada: el primero participó de la asociación en la derecha y luego se reposicionó para ser un apoyo retrasado para Lodi y Thomas y para estar encima en caso de pérdida; el segundo descongestionó con el cambio de frente y se acercó para asistir al ghanés y aprovechar el espacio entre Diop y Expósito, los dos mediocampistas centrales rivales.

Con su coraje intacto, el sello Simeone en el liderazgo y en las intervenciones -sus cambios resultaron decisivos, con tres de los cinco tantos marcados por jugadores que salieron desde el banco- y fichajes de rápidos aportes, el Atleti logró un arranque soñado que desafía los presagios de reconstrucción. Es difícil saber si podrá mantener este nivel a lo largo de la temporada, probablemente no, pero lo que es seguro es que nunca se apartará de su espíritu de equipo y de su competitividad. En definitiva, de su esencia.

Crédito de la foto de portada: Rubén de la Fuente.

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