Paredes: el director que llegó para romper preconceptos

A gusto llevando la batuta desde la base, el mediocentro se instaló en la Selección con personalidad y capacidad. No sin polémica por su juego, se adueñó de un puesto importante tras sobresalir en Brasil.

En todo deporte la confianza es fundamental. Cuando alguien se sabe respaldado, está seguro de sí mismo y cree en sus capacidades siente que todo fluye más fácilmente, se anima a arriesgar e intentar -consiga o no los resultados deseados- y, generalmente, mejora su rendimiento. En el fútbol sobran ejemplos, y en la relación de Leandro Paredes con la camiseta argentina se encuentra uno reciente y claro.

“Busqué muchísimo tiempo esto, y ahora lo puedo decir: soy el ‘5’ de la Selección. Estoy feliz, disfrutando el momento”, aseguró el jugador del PSG en LA NACIÓN. Esto explica la soltura que mostró a lo largo de una Copa América en la que disputó todos los minutos posibles, algo usual en un año en el que jugó siempre y no faltó nunca (completó los 90′ ante Venezuela, Marruecos, Nicaragua, Colombia, Paraguay, Catar, Venezuela, Brasil y Chile).

Un nombre clave en su historia albiceleste es el de Lionel Scaloni, quien le dio tiempo en cancha y lo volvió una fija en sus convocatorias y alineaciones. Tras haber debutado con un gol y una asistencia en media hora de juego ante Singapur durante el ciclo de Jorge Sampaoli, luego contó con 6′ de acción en la clasificación mundialista contra Ecuador en Quito y 64′ en el amistoso frente a Italia en Manchester.

Con el inicialmente entrenador interino se volvió uno de los estandartes del nuevo proceso, en un camino que se inició con unos buenos 45′ ante Guatemala y desembocó en un gran nivel en su primera competencia con la mayor. De menos a más, con cambios colectivos que incrementaron su influencia, demostró personalidad -con y sin la pelota- y salió de Brasil como una de las fijas a futuro, ratificado en su función de organizador.

Leandro Paredes

Desde el pase, el mediocentro se volvió una figura importante. Crédito: Fabián Marelli/LA NACIÓN.

A gusto al mando de la circulación y como primer pase desde la base, Paredes se siente cómodo cuando toma la batuta y distribuye juego de cara al arco rival y con muchas opciones al frente, como si fuera un director de orquesta -que, en términos futbolísticos, es. Desde el inicio de su etapa cambió las partituras habituales, después de años de un Javier Mascherano que fue referencia en el puesto con un guión totalmente distinto.

Apto para manejar tiempos y organizar al equipo desde sus toques, pero más interesado en verticalizar y buscar peligro, el ex Boca muestra su mejor versión cuando invita los finales que hacen que el público se pare. A pesar de que es capaz de bajar el ritmo y unir piezas, su brillo llega tanto desde envíos profundo como, en general, desde los “penúltimos”, esos verticales y detrás de los volantes que lastiman a cualquier defensa.

Su Copa América lo ejemplifica, ya que su rendimiento creció a medida que contó con más opciones delante para poder encontrarlas entre líneas o al espacio. Si bien fue regular a lo largo del torneo, sus actuaciones más destacadas llegaron con el cambio a un mediocampo en rombo para poder darle lugar a la doble punta conformada por Sergio Agüero y Lautaro Martínez.

Contra Colombia y Paraguay, encuentros que inició con un hombre cercano (Guido Rodríguez y Giovani Lo Celso, respectivamente) y Argentina jugó con un centrodelantero como acompañante de Lionel Messi, debió caer repetidamente en acciones intrascendentes por la falta de movilidad arriba y el pésimo contexto ofensivo que generaba el mal parado colectivo.

Con laterales contenidos, externos muy abiertos y atacantes aislados contra la última línea, las alternativas hacia adelante eran pocas mientras hacia atrás y hacia los costados veía varios compañeros, sin que entregarles el balón generara ventajas o superara la presión. Aunque los problemas para construir ventajas desde atrás se mantuvieron, fueron una falla patente en esas primeras dos fechas y le quitaron vuelo.

Crédito de las imágenes: TyC Sports.

Pero los envíos sin sentido fueron una excepción en su desempeño. Además de su excelsa pegada de media distancia, como sus remates contra Colombia y Brasil, Paredes mostró su capacidad para filtrar pases que muchos otros jugadores ni siquiera detectan o intentan. Por panorama, atributos técnicos, y confianza para arriesgar, logró atravesar líneas rivales con una facilidad que podría ser mejor explotada.

Aunque Argentina le sacó provecho, sobre todo con sus cambios de frente, pases entre líneas y conexiones con Messi, su talento da para un techo más alto. Con más opciones y movilidad y diversos mecanismos para crear peligro, su capacidad se puede trasladar a constantes situaciones de ventaja y ocasiones de riesgo.

Por ejemplo, con toques cortos por un sector para que rompa por el contrario con un pase al espacio o con movimientos de distracción tanto para generar un mano a mano como una situación favorable en la frontal. Así y todo, su rendimiento dejó un repertorio variado que causó aplausos.

Como los líderes orquestales, Paredes centra su atención en el panorama frontal y no en lo que sucede detrás. Esto, que ocurre con frecuencia, defensivamente es un problema considerable, sobre todo en campo propio. Al no vigilar su espalda o reconocer dónde se ubican los oponentes cercanos, los rivales suelen encontrar lugar a su alrededor, lo que genera peligro y diferentes desajustes.

Además, en varias acciones de la Copa América se vio que es común que se desconecte de las jugadas cuando el rival circula y lo lleva a bascular y rotar para ocupar correctamente los espacios. Si la pelota no está cerca de él, tiende a adoptar una postura excesivamente pasiva y quedarse parado, sin molestar la tenencia.

Pero eso contrasta con su capacidad para ganar duelos y participar activamente de la presión tras pérdida. Fueron muchas las situaciones en las que inmediatamente después de que el oponente recuperara él atacó el balón y redujo el margen de maniobra, incluso con una buena coordinación con sus compañeros para lograr una superioridad. Además, en promedio ganó 5.8 duelos terrestres -con un 59% de efectividad- y 0.7 aéreos -con un 80%-, según SofaScore.

Más allá de lo que puede ajustar individualmente Paredes, como su tendencia a ir al piso, lo más importante para el futuro de la Selección (sobre todo con la continuidad de Lionel Scaloni, quien lo considera un pilar) es lograr un funcionamiento que maquille sus falencias defensivas, lo acompañe y lo lleve a terrenos más cómodos. Aunque rodearlo, pero sin quitarle el primer pase, es una opción más que válida, apostar a la recuperación por sistema aparece como lo mejor, tanto si se mantiene la disposición con Messi y dos puntas como si se cambia.

Leandro Paredes junto a Lionel Messi, en el partido ante Qatar

Su sociedad con Messi puede ser muy fructífera para Argentina. Crédito: Fabián Marelli/LA NACIÓN.

Lo principal pasa por achicar el espacio entre líneas, algo imprescindible para un equipo que muchas veces se estiró y quedó largo. Trabajar la presión también es un punto para favorecer el trabajo defensivo del ex Roma, sobre todo si se aplica sincronizadamente y se atacan las pérdidas -que, como algo más avanzado, se puede apuntar a aceitar la circulación para que se den en contextos más favorables para robar.

Además, es importante, en especial si se utiliza un rombo detrás de los delanteros, contar con jugadores de despliegue, como se vio con los ingresos de Marcos Acuña y Rodrigo De Paul. Todo eso consigue apoyarlo, reducir el espacio que debe cubrir y disminuir las situaciones desfavorables para él. Aunque ardua, la misión es asequible.

Entre especulaciones sobre si es su puesto o no por sus características, algo que para diversos entrenadores y, principalmente, para él no implica debate alguno, Paredes seguramente será el mediocampista central de la Selección en los próximos años. Lejos de perder tiempo en discutir si se ajusta a la corriente histórica de ese rol o en señalar sus defectos, lo mejor será armar un escenario que favorezca al director y sus virtudes.

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