PSG-United, la serie de las transiciones

No sólo por los contraataques, sino también por los cambios sucedidos en la previa, el Manchester United y el PSG se enfrentarán en un cruce de octavos de Champions que se presume vertiginoso. 

El panorama de la eliminatoria de octavos de final de la Champions League entre el Paris Saint-Germain y el Manchester United cambió todo lo que podía cambiar y más también. El 17/12/2018 era difícil pensar que se produciría un giro tan marcado en la situación de cada equipo, y ni el hincha más optimista del conjunto inglés hubiese imaginado que las posibilidades de los suyos crecerían tanto.

Una serie que parecía dirigirse camino a un ejercicio casi extremo de resistencia de José Mourinho y sus dirigidos frente a todo el poderío ofensivo francés mutó hacia una previa igualada, equilibrada y con una mejor posición para el club británico. Incluso enfrenta la ida en Old Trafford inmerso en una dinámica más positiva que la de los de Thomas Tuchel.

Pero las transiciones relacionadas con el panorama previo no serán las únicas de la serie. Porque los dos entrenadores cuentan con jugadores capaces de realizar contraataques letales, con buenas mezclas de lanzadores y atacantes veloces e inteligentes para desmarcarse. El PSG ya lo demostró en la fase de grupos, siendo el segundo que más convirtió por esa vía (3 goles, uno menos que el Manchester City), según whoscored.com, y el United, si bien ya lo manejaba con el portugués, lo ha desarrollado con Ole Gunnar Solskjær, como mostró en las victorias frente al Tottenham y al Arsenal.

La renovación del conjunto inglés se produjo a partir de la llegada del noruego el 19/12. Generó una revolución en un equipo que, repleto de confianza, vio cómo el favoritismo parisino comenzaba a resquebrajarse ante cada infortunio. El ex delantero, fundamental en la Champions conquistada en 1999 con sir Alex Ferguson, movió las piezas justas y obtuvo resultados inmediatos: está invicto, con 10 victorias en 11 partidos, 28 goles a favor y 7 en contra.

El cambio más notorio se produjo en un aspecto intangible: el mental. Luego del desgaste que se percibía con Mourinho, los jugadores renovaron ilusiones y la mejora en el estado anímico potenció la producción en el campo. Paul Pogba y Marcus Rashford, dos de los hombres más importantes del plantel, son los que más confianza recibieron de Solskjær.

Solskjær revitalizó la temporada del Manchester United. Crédito: Martin Rickett/PA Images.

El francés, que estuvo marginado en los últimos encuentros con el portugués, ha pasado a jugar más liberado -en defensa, a veces excesivamente-, a disfrutar de los encuentros y a lucir su enorme talento. Con movilidad del centro a la izquierda del campo, el ex Juventus maneja casi todos los avances a partir de una función de lanzador y llegador que le calza perfectamente.

Quien más aprovecha su extraordinaria capacidad para los envíos largos es justamente el inglés, quien desde que pasó a desempeñarse en el centro del tridente ofensivo ha explotado su potencial. Dueño de desmarques inteligentes, una velocidad arrolladora a los espacios libres y un remate preciso, Rashford mejoró notablemente su nivel y se ha transformado en una pieza muy relevante en el esquema de Solskjær.

Del otro lado, las alarmas comenzaron a encenderse poco a poco. La primera señal llegó con Marco Verratti, quien salió lesionado en el apabullante 9-0 al Guingamp. Parecía que la presencia en la ida del único mediocentro natural del plantel -hasta la posterior llegada de Leandro Paredes, una gran noticia para Tuchel, tanto para que juegue solo como al lado del italiano- se complicaba, aunque finalmente regresó este fin de semana ante el Bordeaux.

Luego, el botón de pánico se encendió con cada paso renqueante que daba Neymar mientras dejaba la cancha contra el Estrasburgo. La estrella, que asume mucho del peso futbolístico del equipo con su constante búsqueda de la pelota, se resintió de su lesión en el quinto metatarsiano del pie derecho y no podrá jugar ni en Old Trafford ni en el Parque de los Príncipes.

A todo eso se sumó la incertidumbre generada el último partido alrededor de Edinson Cavani y Thomas Meunier, dos titulares. El máximo goleador histórico del club parisino sufrió “una lesión en el tendón de la cadera derecha”, según el parte médico, y no podrá disputar al menos la ida, mientras que el belga también será baja este martes debido a una leve conmoción cerebral.

Tuchel afrontará una serie crucial para la temporada con varias bajas. Crédito: Michael Regan/Getty Images.

Semejante seguidilla de lesiones, más la situación de Adrien Rabiot, marginado al no querer renovar su contrato, expone el mal armado del plantel del PSG, con falta de recambio de calidad y muy pocos mediocampistas. Esto no quita que haya comenzado esta Champions -con razón- como un serio candidato a llegar a las instancias finales y competir por el título, sobre todo por su poderío en ataque, pero enfrenta estos octavos en un contexto inesperadamente desfavorable.

Esa falta de especialistas para la mitad de la cancha no sólo le ha creado problemas a Tuchel al momento de ensamblar el equipo, sino que también ha generado diversas fallas en el funcionamiento defensivo. Al ubicar en esa zona a jugadores que no están acostumbrados a cumplir esas tareas y no tienen incorporados algunos conceptos, como Julian Draxler o Ángel Di María, son frecuentes los errores en las marcas, las desatenciones y los movimientos colectivos sin unidad. Dani Alves y Marquinhos, otros que han jugado en ese sector, también han mostrado falencias. En el caso del central, sobre todo en la faceta ofensiva por problemas lógicos al momento de distribuir el balón.

Pero los inconvenientes también se generan por las características ofensivas del alemán y el argentino, los interiores más utilizados en los últimos partidos (algo que probablemente cambie con la vuelta de Verratti y la llegada de Paredes, de buenos minutos iniciales en Francia). Hombres externos por naturaleza, buscan correr hacia adelante casi permanentemente y esto implica mayores pérdidas y una mala presión, ya que la falta de pases no le permite al conjunto asentarse arriba y deja espacios para las transiciones.

Crédito de las imágenes: BT Sport, ESPN, beIN Sports, Ligue 1 y FOX Sports.

El Manchester United cuenta con diversos recursos para aprovechar esto. Por un lado, por la presencia de Pogba entre líneas y como un gran generador de juego desde su libertad para ubicarse del centro a la izquierda. Por otro, por su excelente capacidad para jugar de contraataque, con el francés como un lanzador y conductor exquisito y una mezcla de atacantes potentes al espacio -Rashford, también importante en los ataques estáticos por sus desmarques, Anthony Martial, Alexis Sánchez y Romelu Lukaku- con jugadores inteligentes para ubicarse -Juan Mata y Jesse Lingard.

En sus dos duelos más importantes hasta el momento, ante el Tottenham y el Arsenal, Solskjær ha decidido ubicar a dos jugadores, uno en cada banda, dispuestos a atacar las espaldas de los laterales rivales. Incluso los centrodelanteros, Rashford y Lukaku, se ubicaron sobre la derecha y dejaron a Lingard por el centro. Esto le resultó al noruego y puede replicarlo en esta serie, aunque si Tuchel dispone una defensa de tres es probable que el ancho de la cancha esté mejor cubierto, con centrales veloces y fuertes en el mano a mano.

Crédito de las imágenes: ESPN, BBC, Manchester United TV y Bournemouth TV.

Sin embargo, los ingleses también han mostrado falencias defensivas. Los aspectos principales son cuatro: algunos despistes para marcar en ataque, o directamente no hacerlo; problemas para cubrir los espacios detrás de la defensa, en particular las espaldas de los centrales; mala ocupación de los espacios y errores al replegarse para defender en un bloque bajo una vez que la presión es superada, algo que empleó especialmente frente a los equipos londinenses, y fallas en el mediocampo que les permiten a los oponentes explotar el juego entre líneas y transitar esa zona con facilidad.

Las primeras tres, expuestas en el video a continuación, en general están más vinculadas a errores individuales que de sistema, pero se han dado con continuidad y el colectivo también influye sobre ellas.

Crédito de las imágenes: ESPN, Manchester United TV y BBC.

Las libertades concedidas en las zonas centrales del campo sí están más vinculadas al funcionamiento grupal. Para ser más peligroso en las contras, el United frecuentemente libera a los tres delanteros de las tareas defensivas, lo que se traduce en espacios en el mediocampo. Esto se agrava por las desconcentraciones de Pogba, que muchas veces da ventajas. Ander Herrera y Nemanja Matić, quien muchas veces debe salir hacia los costados, no siempre llegan a compensar esas lagunas del francés. Además, a veces las coberturas y las salidas a presionar no son coordinadas -tanto en el campo rival, con un equipo que por momentos queda muy largo, como en el propio.

Crédito de las imágenes: ESPN y BBC.

El PSG cuenta con jugadores con las características adecuadas para explotar estas deficiencias. Tiene estupendos pasadores en largo, con especialistas como Verratti y Paredes y otras buenas alternativas en Di María y Dani Alves, pegada de media distancia y un demonio al espacio como Kylian Mbappé.

Justamente, el francés deberá asumir más responsabilidades, si es que todavía se le puede pedir más a un jugador que a sus 20 años maravilla al mundo. El ex Mónaco reúne potencia, velocidad e inteligencia para desmarcarse y lo combina con una toma de decisiones privilegiada para su edad y una excelsa técnica que le permite sustentar la rapidez que con su físico les imprime a las jugadas. Por movilidad y habilidad, tiene la capacidad para complicar a una defensa inestable.

Crédito de las imágenes: Ligue 1, B/R Live & TNT y UEFA.

Además, es un equipo que llega muy bien por los costados. Sin Neymar pierde la atención que el brasileño generaba en zonas interiores para atraer marcas y liberar las bandas, pero igualmente tiene jugadores capaces de asociarse por adentro, descolocar a la defensa del United y abrir para quien llegue por afuera. La baja de Meunier para la ida es importante en este aspecto, ya que las subidas constantes del belga y su profundidad son importantes en este aspecto.

Lo que sí mantienen los dirigidos por Tuchel es una importante presencia en el área, generalmente con tres o cuatro jugadores a la espera del centro. Esto, aparte de las distintas opciones para rematar y lo que puede complicar a un conjunto inglés que ocupa mal los espacios y ha mostrado problemas para defender los balones la área, también le permite ganar rebotes o segundas jugadas.

Crédito de las imágenes: Ligue 1, BT Sport, ESPN, beIN Sports y FOX Sports.

Por todo esto, la serie seguramente tendrá un trámite abierto y de transiciones casi permanentes, como las que sucedieron en la previa. Además, ambos equipos podrán cambiar la dinámica a su favor en cualquier momento por toda la jerarquía individual que habrá sobre el terreno de juego. El cruce asoma como un duelo de ida y vuelta y golpe por golpe, con grandes posibilidades de que quien más haga pesar su potencia ofensiva y mayor efectividad logre sea el que se meta entre los mejores ocho del torneo.

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