Tottenham-Liverpool, el final a la altura del camino

Una edición fascinante y memorable de la Champions tendrá un cierre acorde al espectacular trayecto previo: el Tottenham y el Liverpool disputarán una definición atractiva y con muchos aspectos para analizar.

Entre funcionamientos colectivos notables, niveles individuales superlativos, historias cautivantes y remontadas impresionantes, la edición 2018/19 de la Champions League quedará en el recuerdo como una de las más emocionantes. Ese perfil histórico también estará presente en la final entre el Tottenham y el Liverpool, apenas la séptima entre clubes del mismo país y la segunda entre dos ingleses, tras el recordado triunfo por penales del Manchester United sobre el Chelsea.

Mientros unos jugarán su primera definición y los otros irán por la revancha de la derrota en 2018 -en el club británico que más veces la ganó, con cinco trofeos, y alcanzó el último partido por novena vez-, los dirigidos por Mauricio Pochettino y Jürgen Klopp representan a la perfección las características que marcaron al máximo torneo europeo, tanto por su excelente rendimiento y sus distintas apariciones estelares como por su camino recorrido y sus varias situaciones adversas revertidas.

Para el conjunto londinense, que ha dado un notable salto de calidad con el argentino como entrenador, la cantidad de remontadas ha sido igual a la de los héroes que mantuvieron viva la ilusión de estar en Madrid. Luego de haber conseguido un punto en las primeras tres fechas y haber estado al borde de la eliminación en diferentes series, las apariciones decisivas de Harry Kane (doblete ante el PSV), Christian Eriksen (gol clave frente al Inter), Lucas Moura (con sus “milagros” en Barcelona y Amsterdam), Heung-Min Son (fundamental contra el City) y Fernando Llorente (de aportes valiosos en octavos, cuartos y semi), más otros grandes rendimientos, llevaron al equipo hasta la final.

Del otro lado, el Liverpool, más allá de su papel de candidato, tampoco tuvo una ruta sencilla hacia la definición. También avanzó como segundo de su grupo y por un desempate, aunque no fue por sus resultados ante el Napoli (como pasó con el Tottenham en su paridad con el Inter) ni por la diferencia de gol, sino por los tantos a favor, el cuarto criterio de desempate, en un hecho sin precedentes. Todo parecía encaminado para los del alemán, pero las caídas consecutivas en las visitas al Estrella Roja (por 2-0) y al PSG (2-1) generaron una incertidumbre despejada con la victoria por 1-0 sobre los italianos en la última jornada. Después, como último paso hasta aquí, llegó la épica remontada frente al Barcelona, con actores principales inesperados como Divock Origi y Georginio Wijnladum.

Más allá de los obstáculos, lógicos en una competencia de esta magnitud, los dos han tenido un alto vuelo futbolístico. Cada uno lo logró desde su estilo y sus recursos, pero con una idéntica capacidad para no darse nunca por vencido y competir hasta los instantes finales creyendo en sus posibilidades. Su mentalidad y su convicción, pruebas del liderazgo de Pochettino y Klopp, han tenido un papel clave en este viaje hacia la capital española.

Con características compartidas dentro de las variantes y las particularidades de sus modelos, como el juego dinámico y la agresividad para recuperar, el Tottenham y el Liverpool tienen como rasgo común priorizar el arco contrario. Su protagonismo, buscado en cualquier estadio, se refleja en la cantidad de tiempo que desarrollaron sus encuentros en los últimos metros del campo: son dos de los equipos que más acciones realizaron en el tercio final en esta Champions, ya que comparten el quinto (28%) y el primer puesto (32%) de la clasificación, respectivamente, según whoscored.com.

Para lograr esos números es tan indispensable la aptitud para someter al rival como una estupenda presión para cortar las salidas del contrario, ahogarlo y persistir en el dominio. Por otro lado, también se traduce en que la pelota esté lejos del arquero y, por ende, el peligro sea menor.

Si bien los Reds, que han dado un salto de calidad en defensa al incorporar a Virgil van Dijk, Fabinho y Alisson y al perder algo de vértigo para ganar en la recuperación tras pérdida -con jugadores más cercanos para robar- han demostrado ser más sólidos, los Spurs también son capaces de lograr un buen nivel y cerrar el arco de un Hugo Lloris que sabe brillar en instancias decisivas. Ambos han mantenido su arco en cero tres veces en esta última fase (aunque el francés no lo logra desde la ida de cuartos), pero los de Klopp han recibido menos tiros por partido a lo largo del torneo: 10 (3° de 32 conjuntos) contra 12,8 (16°).

Lloris se ha lucido con atajadas importantes, como el penal frente a Sergio Agüero. Crédito: AFP.

Sin embargo, es probable que sus números de remates -ya altos, alrededor de 15 por encuentro en la competencia- aumenten en la final. Si se mantiene el ritmo elevado y de muchas transiciones que se dio en sus enfrentamientos de Premier League, no hay dudas de que se darán varias situaciones en los dos arcos. En el caso de ocurrir, los Reds parecen más aptos para ese ida y vuelta por la dinámica de sus mediocampistas y la amenaza de su tridente.

“Me parece que, por las características de los dos, el ritmo va a ser alto -asegura Miguel Simón, que transmitirá la definición por ESPN. En la Premier, en los dos partidos el Liverpool sacó un poco de diferencia en ese aspecto. Fue más en el primero, ya que remató 17 veces al arco, incluso con una menor posesión (40%)”.

Sin embargo, los Spurs también contraatacan con peligro y cuentan con pegada y desequilibrio como para preocupar a Alisson, como se explaya quien acompañó con su relato el camino de los londinenses hasta Madrid: “El contraataque es un arma que el Tottenham maneja muy bien, tiene cómo inquietar. Aunque es curioso que en ninguno de los dos duelos previos fue titular Son, sino Lucas Moura. Para jugar a campo abierto me parece que el surcoreano hoy es un arma peligrosísima, aunque el brasileño después de la semifinal también demostró que puede serlo y además le convirtió un gol al Liverpool en marzo”.

En el ida y vuelta del primer partido, disputado en septiembre, los de Klopp generaron mucho peligro a espaldas de Kieran Trippier y Danny Rose, quienes se proyectan permanentemente al ser, genearlmente, los encargados de dar amplitud en el sistema de Pochettino. Sin un mediocampista como tercer central circunstancial -lo que pueden hacer Eric Dier, Harry Winks o Moussa Sissoko, quien esta temporada cumplió muy bien un rol que le sirvió como punto de inicio para sus conducciones-, conjuntos preparados para despegar lo aprovechan.

Esto también se dio en Anfield, aunque no fue tan frecuente porque el argentino apostó por colocar tres centrales, una variante a la que el equipo se adapta sin inconvenientes. A partir de robos y réplicas inmediatas, incluso con la participación de los mediocampistas en posiciones avanzadas, los Reds lastimaron en repetidas ocasiones.

Crédito de las imágenes: Sky Sports.

Para que los temibles Mohamed Salah y Sadio Mané puedan lanzarse en velocidad es tan importante su buena lectura para ubicarse y la labor conectora de Roberto Firmino como la presión colectiva, herramienta clave. El Liverpool, una referencia mundial en este aspecto, suele variar la altura de inicio entre la zona media (como ocurrió en el duelo de septiembre) y el área rival (como en marzo), aunque generalmente el trabajo se realiza en todo el campo.

Lo que nunca se modifica es su carácter interno, ya que presenta diferentes trampas por adentro y carga esa zona para robar y salir rápidamente. Con internos intensos y delanteros comprometidos, los Reds logran recuperar al aislar e incomodar a los rivales, lo que suele traducirse en quites o imprecisiones. Su efectividad será una de las claves de la final, ya que el Tottenham tiene recursos para sortear esos obstáculos.

La principal vía de escape estará por las bandas, donde los londinenses disponen de Trippier, uno de los laterales más influyentes en la salida de su conjunto, y Rose, quien es capaz de superar líneas en conducción. A lo largo de sus tiempo en el club, Pochettino ha desarrollado diferentes alternativas para sacar el balón desde el fondo.

Con la posibilidad de pasar por los volantes antes de abrir, como ocurrió ante el Ajax, o de distraer por un sector para progresar por otro, dos alternativas muy posibles son las combinaciones central-lateral-mediocampista, para forzar a un interno a salir hacia la banda y generar espacios, o central-lateral en campo contrario, para que un jugador reciba tras una diagonal hacia afuera a espaldas del marcador de punta rival. Esto se vio en sus enfrentamientos por Premier, con Trippier, Toby Alderweireld (de muy buenos envíos largos, ideales para girar a la defensa y encontrar un duelo individual) y Christian Eriksen frecuentemente involucrados.

Crédito de las imágenes: Sky Sports.

Además de estas virtudes de los Spurs, los Reds sufrieron para defender los pasillos externos contra el Barcelona, que en el Camp Nou en varias ocasiones salió de la presión con un Jordi Alba que también lastimó en campo rival. Como los tres delanteros suelen quedar descolgados, los volantes deben realizar un amplio recorrido y no siempre llegan a apoyar a los laterales, que pueden verse en situaciones desfavorables.

En este punto aparece una de las principales cartas del Tottenham para poder superar al Liverpool. En Eriksen tiene a un jugador que detecta muy bien los lugares libres y suele decidir con eficacia en el último toque. Si logra encontrar terreno disponible entre líneas y trazar sus incisivas diagonales de adentro hacia afuera, que también pueden darse con Heung-Min Son y Dele Alli, el danés es capaz de sacar ventajas.

Pero aparte de lo que puedan hacer Trippier y Rose, probables titulares, Andrew Robertson y Trent-Alexander Arnold no se quedan atrás y prometen jugar un papel importante en la final. También son quienes ocupan las bandas y estiran a las defensas contrarias, además de ser peligrosos con su pegada y con sus desdobles para arrastrar marcas. Entre los dos dieron 28 asistencias esta temporada, y son parte de una racha impresionante.

Entre la campaña pasada y la actual, de los 36 encuentros en los que generaron un tanto, como goleadores o asistentes, el equipo ganó 35 y perdió uno (en enero, frente al Manchester City), con un pleno de 8 victorias en los 8 compromisos europeos en los que tuvieron una intervención decisiva. Por sus subidas constantes y su precisión para lanzar centros laterales, los dos son relevantes en el sistema de Klopp. Además, el escocés ya sabe lo que es entregar un pase gol ante el conjunto londinense: le mandó un excelente centro a Firmino para que convirtiera el 1-0 en Anfield.

“Indudablemente, ahí va a estar una de las claves del partido. Está claro que para el Liverpool los laterales tuvieron un papel protagónico en la temporada. No sólo por lo que hizo Alexander-Arnold contra el Barcelona, sino porque en la Premier League entre ambos llegaron a casi 25 asistencias”, subraya Simón, que agrega: “En lo que fueron específicamente los duelos en la temporada, tanto en el primero como en el segundo recargó más el juego con Robertson, que fue clave. Para el Tottenham también los laterales han tenido un valor fundamental, pero indudablemente van a intentar neutralizarse en ese sector de la cancha”.

Además, profundiza y entra en un punto fundamental para que el inglés y el escocés puedan lucir sus cualidades en el ataque de los Reds: “El tema es que te expanden con los laterales y han crecido mucho en el juego interno con Mané y con Salah, quien con Klopp dejó de ser el extremo a la carrera y en los enfrentamientos previos encontró lugares por la parte interna. El sengalés también mejoró mucho en una zona un poco más central, entonces es un equipo muy difícil de contrarrestar, por el espacio que les dejan a los laterales y por cómo triangulan para liberarlos”.

La de los extremos es una doble función muy interesante, porque se cierran para participar y liberarles el carril a los laterales, pero también mantienen su desequilibrio en el uno contra uno, algo en lo que pueden complicar a Trippier y Rose, que sufrieron en los duelos individuales ante el City cuando no recibieron ayuda.

“Mané y Salah crecieron mucho en lo interno, lo que hace que el Liverpool tenga más argumentos todavía, porque por afuera siguen siendo muy picantes y cuando lo hacen por adentro lo realizan con naturalidad -apunta Simón. Indudablemente, los lugares que encuentren y donde los pueda ubicar Firmino, y donde el Tottenham no encuentre al brasileño y él pueda manejar los hilos del ataque, el equipo de Pochettino va a estar en problemas”.

La dupla letal de Salah y Mané puede complicar a la defensa del Tottenham. Crédito: Getty Images.

Para los Spurs, neutralizar al ex Hoffenheim resulta fundamental por su movilidad y por su papel para encender y potenciar los ataques. Indetectable por sus salidas a los costados y sus apariciones por sorpresa en distintos sectores del campo, en la final su capacidad para jugar entre líneas puede ser relevante ante un contrario que no siempre cubre bien esos espacios.

Los londinenses ya han demostrado ser capaces de desactivar los circuitos ofensivos contrarios, como con su férrea presión en octavos, en la ida de cuartos y en parte de las semi. Para eso, Pochettino tiene distintas variantes, pero se decida por cuatro o cinco defensores, como en Wembley y Anfield, respectivamente, parece seguro que deberá cubrir todo el ancho del campo.

Si bien con un medio en rombo logró un excelente nivel en la temporada y mantiene una amenaza casi permanente en las contras, por la lentitud para bascular sufrió contra equipos que abrieron bien la cancha y movieron rápido la pelota, algo que aplica el Liverpool -con jugadores capaces de enviar precisos pases largos, como Virgil van Dijk y Fabinho- y que el Tottenham padeció en el primer enfrentamiento de Premier. Sin embargo, su flexibilidad y la lectura del entrenador argentino les permiten a los Spurs ajustar en el medio de los partidos y cambiar si no se encuentran cómodos con el desarrollo del juego.

“Si elige jugar con línea de cinco habrá que ver cuál es la posición de Sissoko, y vamos a volver al comienzo: cómo cubrir las bandas y cómo atenuar un poco el impacto que puedan tener Robertson y Alexander-Arnold cuando se sumen al ataque”, señala Simón. “En ambos duelos hizo esquemas diferentes, habrá que ver en cuál sufrió menos, que a mí me parece que fue en el segundo, en el que también contó con más posibilidades. El rombo mucho resultado tampoco le dio con Eriksen más adelantado y Dier, Dembélé y Winks atrás, así que seguramente la distribución en el mediocampo sea diferente. Va a estar Alli, y no creo que vuelva a jugar con ese trivote”.

Sobre la posible disposición de los Spurs, apunta: “Lo pienso y no encuentro una manera clara de cómo pueda jugar, pero seguramente lo del rombo esté un poco más complicado en el pensamiento de Pochettino. Me parece que va a ir con la línea de cinco, a tratar de expandirle el campo lo más posible y bloquearle esas zonas que el Liverpool tiene como argumento inicial, aunque el tema es que después puede encontrar soluciones por otros lados de la cancha si ve que las calles habituales están tapadas”.

Más allá de los diversos esquemas, la principal duda del Tottenham pasa por Harry Kane, quien se entrena con normalidad desde hace una semana tras dejar atrás la lesión que sufrió en la ida contra el City. Aunque el equipo ha sobrellevado bien su baja, con un importante carácter competitivo, su presencia le da más variantes al juego colectivo.

Los toques de Kane ante el Liverpool, en Wembley y en Anfield, respectivamente. Crédito: whoscored.com

Su movilidad, en general desde el centro a la izquierda (como se ve en los mapas de toques), genera desajustes en las defensas contrarias que pueden aprovechar sus compañeros -especialmente Alli, quien suele adelantarse y atacar la última línea- y su capacidad para aguantar la pelota y girar es una ruta de escape para los Spurs. Hábil y con un exquisito pase largo, sus cambios hacia la derecha para luego ir al área son una marca registrada y un dolor de cabeza para los contrarios. Así llegó el tanto de Moura en marzo.

Crédito de las imágenes: Sky Sports.

Si bien su estado es una incógnita y está fuera del ritmo de competencia, el inglés estará disponible para la final. En el caso de ser titular, pondrá en juego una curiosa racha: convirtió un gol en cada uno de sus primeros partidos como titular tras recuperarse de una lesión en un tobillo (1-1 vs Arsenal, 2016; 4-0 vs Bournemouth, 2017; 2-1 vs Stoke City, 2018; 1-2 vs Burnley, 2019).

Además, Kane le da a los Spurs más variantes para ocupar la zona de Fabinho y complicar al brasileño con sus cercanías como punto de partido para distintas carreras. Moura, su reemplazante lógico en caso de no estar, también se mueve bien y es desequilibrante, pero no le da el mismo sentido al juego colectivo y la apuesta pasaría a ser más directa y preparada para contraatacar con él y un Son letal en transición.

“Indudablemente, Pochettino le va a intentar copar la zona del mediocampo a Fabinho, pero el tema es que el Liverpool es un equipo complicado de presionar, habitualmente impone el reglamento del partido. El Tottenham te encuentra muy bien cuando te ponés de espaldas, sabe muy bien cómo y cuándo presionar, lo hace coordinadamente y no te permite dar vuelta”, enfatiza Simón.

Sobre la importancia de la zona central, agrega: “El Liverpool quizá tiene algunos elementos más imponer condiciones, lo que ha hecho durante toda la temporada porque es un conjunto que impone lo que quiere. Así que Pochettino sabe que en el mediocampo va a estar una de las maneras de empezar a ganar el partido. Lo de Kane es difícil de saber porque se está recuperando. Si no está en su mejor versión, quizá no sea titular por cómo están jugando Son y Lucas Moura, pensando quizás en un partido más a campo abierto, en una zona de recuperación un poco más retrasada y aglomerando más gente en una posición más retrasada”.

En cuanto a los nombres determinantes para el éxito colectivo, el excelente relator se queda con dos futbolistas encargados del pase final, porque más allá del peso de las áreas cómo transiten el campo y la lucidez para decidir serán aspectos muy importantes: “Son dos equipos muy aceitados en cuanto a sus piezas y lo que debe hacer cada una. En el Liverpool, a mí me parece muy importante el trabajo que hace Firmino, porque es el que conecta las líneas, el que le da sentido al ataque, el que enlaza el juego y va amalgamando las distintas piezas que tiene la ofensiva. Del otro costado, cuando está en estado de iluminación, Eriksen es el que maneja el ritmo y distribuye, ya sea más cerca de los delanteros o más retrasado”.

Uno de los dos excelentes proyectos de Klopp y Pochettino logrará su primer título. Crédito: Getty Images.

Sin embargo, desglosadas varias de las claves del juego, es necesario remarcar que en la pelea por un título, y en una competencia de este estilo, el manejo de las emociones es un factor tan influyente como cualquiera. Los dos grupos han dado muestras de poseer una mentalidad fuerte y una confianza inquebrantable, aunque habrá que ver cómo pesa la experiencia previa.

La mayoría del plantel de los Reds ya sabe lo que es disputar una definición de Champions, mientras que en el Tottenham sólo dos jugadores disputaron una: Alderweireld y Llorente, ambos como suplentes en el Atlético de Madrid y en la Juventus, respectivamente. Además, los de Klopp han perdido sólo uno (la temporada pasada en Wembley) de los últimos 14 enfrentamientos con los Spurs, con nueve triunfos y cuatro empates, aunque no deja de ser un dato y los londinenses eliminaron al City con un historial reciente negativo.

Lo que es seguro es que, aparte del fútbol espectacular, con estos dos conjuntos insistentes y ofensivos parece haber garantía de varios goles. En esta edición del torneo son dos de los que más convirtieron, pero en distintos momentos: mientras los Reds son los segundos que más anotaron en sus primeros tiempos (11), los Spurs son los que más han festejado en los 45′ finales (17).

Con detalles y claves por todos lados, el duelo por un trofeo muy codiciado tendrá todos los condimentos para ser una conclusión ideal a la temporada. Por lo imprevisible e indescifrable de estos encuentros y la enorme capacidad de ambos, el cierre de esta Champions promete estar a la altura del memorable camino recorrido hasta el Wanda Metropolitano.

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