El Betis brilló y opacó el regreso de Messi

A partir de un excelente planteo de Quique Setién, con inteligencia, circulación y movilidad, el Betis superó al Barcelona y ganó por 4-3 en el Camp Nou. Messi volvió e hizo dos goles, pero no alcanzó.

El cielo despejado y el sol radiante parecían ser el contexto perfecto para la felicidad reinante en Barcelona por el regreso tras tres semanas de Lionel Messi, recuperado de la fractura de radio de su brazo derecho, pero el Betis demostró autoridad y cambió el panorama en el Camp Nou. Con un plan astuto, frenó el entusiasmo desbordante por el rosarino y el Barça reinante en la previa.

Como extrañando el brillo del astro que luce el 10, el estadio celebró y aplaudió cada truco del mago: los remates certeros en el calentamiento, los arranques espectaculares (con caños incluidos) para superar a dos o tres rivales, la típica maniobra de derecha al centro finalizada con un disparo que salió al lado del palo, un fantástico pase filtrado para Sergi Roberto y la fenomenal habilitación para Munir en el gol de Arturo Vidal, que generó muchos “¡Ohhh!”. Pero los destellos de Messi no fueron suficiente ante un gran Betis, que frenó en 42 la segunda mejor racha sin caídas como local del club blaugrana en LaLiga.

A pesar de un comienzo impreciso y dubitativo, los dirigidos por Quique Setién se apropiaron de los focos y del centro del escenario. No resignaron su estilo y superaron al Barcelona a partir de una muy buena circulación de pelota, basada en la libertad posicional: salvo por los dos carrileros -Junior Firpo y Cristian Tello-, el centrodelantero -Loren Morón- y, en menor medida, los tres centrales -Aïssa Mandi, Marc Bartra y Sidnei-, los jugadores no tuvieron lugares fijos, sino que rotaron para ocupar las zonas determinadas.

Análisis de los goles. Crédito de las imágenes: beIN Sports.

De los tres volantes, generalmente el más retrasado era William Carvalho, con Andrés Guardado libre como un apoyo en corto y Giovani Lo Celso adelantado, ubicado detrás de Sergio Busquets con el objetivo de preocuparlo cuando saliera lejos a presionar, ser una opción para hacer girar y desacomodar al mediocampo del Barça cuando recibiera y establecerse como un eslabón para profundizar las posesiones.

Aunque no era fijo, ya que el portugués podía cambiar lugar con el ex Central o incluso Bartra, dio resultado: el Betis siempre encontró un jugador libre entre líneas, ya que Gerard Piqué y Clément Lenglet marcaban a los dos puntas (y Joaquín por momentos salía y se movía hacia la izquierda) y el medio, que también contó con Arthur e Ivan Rakitić, se veía superado por los toques ágiles del conjunto andaluz.

Por la amplitud conseguida a través de Junior y Tello, quienes se enfrentaban a Sergi Roberto y Jordi Alba, respectivamente, los verdiblancos lograron espacios interiores y así pudieron tener fluidez en la circulación. La profundidad y el peligro muchas veces llegaron al mover el balón de un lado al otro, en especial de derecha a izquierda al aprovechar las libertades dadas por los descansos de Messi y a un Firpo punzante.

Lo Celso y el festejo de su gol (el 3-1) en el Camp Nou. Crédito: Quique García-EFE.

Las situaciones ventajosas para el Betis se crearon con regularidad en el primer tiempo y se mantuvieron en el segundo (sobre todo tras la expulsión de Rakitić), muy bien gestionadas por un mediocampo que se impuso en el Camp Nou. Además de las pinceladas de Lo Celso, Carvalho sobresalió en la administración del sentido y el ritmo de la circulación al entender cuándo acelerar, como mostró en el extraordinario pase para Junior en el primer gol.

Ese tanto inicial surgió desde un córner a favor del Barcelona y reflejó que estaba lejos de su mejor versión, lo que los de Setién aprovecharon para crecer. El equipo de Ernesto Valverde falló en la presión, sobre todo tras pérdida -un recurso característico de su etapa en el Barça, eficaz para dominar partidos-, y lo sufrió. Una vez que la visita se asentó en el partido, le costó recuperar rápido o arriba en el campo.

Con acierto, Piqué analizó: “Tenemos que mejorar defensivamente. A veces, hay que presionar y no vamos todos y eso deja mucho espacio entre las líneas y crea contraataques en contra nuestra. Tendríamos que haber parado el del primer gol con una falta”.

Sin la habitual profundidad dada por Alba y un Malcom que parecía falto de sincronización con el resto a pesar de sus intenciones, al Barcelona le faltó juego y Valverde apostó decididamente por más verticalidad: Vidal reemplazó a Arthur en el entretiempo y, por segunda fecha consecutiva, Piqué terminó como centrodelantero, para ayuda en envíos aéreos.

No alcanzó para la remontada como ante el Rayo Vallecano la semana pasada, frente a un Betis que construyó con autoridad un gran festejo en el Camp Nou.

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