Hermanos (no) unidos

Pese a su buena relación, Diego y Sebastián Simonet iniciarán hoy, a las 15.15 (por DeporTV), la lucha por un lugar en octavos de la Champions. “Aunque el Chino sea mi hermano, hoy es un rival más”, avisa el mayor.

Nota para el diario Olé, publicada el 24/02/2018.

Cuando son chicos, los hermanos suelen pelearse por cualquier cosa: que me robaste un juguete, que me sacaste algo o me miraste feo. El destino inevitable para cualquier diferencia parecen ser los golpes. Sin embargo, el de los hermanos Simonet es, en parte, un caso distinto.

“Con Seba (31 años) no nos peleábamos, pegó el estirón de chico y era gigante. Pero con Pablo (25) sí, aunque cuando crecimos de altura ya no. Con Pablo discutíamos mucho cuando jugábamos a la pelota, éramos terribles”, señaló Diego (28) en charla con Olé. Del otro lado, Sebastián lo confirmó: “Una vez intentó torearme, pero le pegué una ñapi y nunca más lo hizo. Pero entre ellos sí se peleaban muchísimo, y yo era el que siempre tenía que estar separando. No tienen tanta diferencia de edad y el Chino lo volvía loco, entonces yo intercedía”.

Lejos de esos tiempos, pero con el handball todavía como pasión, tendrán una nueva lucha: el Montpellier de Diego y el Ademar León de Sebastián, que también cuenta con Federico Vieyra y Gonzalo Carou, jugarán hoy a las 15.15 (por DeporTV) la ida de la serie por un lugar en los octavos de final de la Champions. Un partido histórico, en el que será el tercer enfrenamiento entre ambos, con los dos anteriores en manos del Chino, quien con su actual equipo venció al Ivry en el que estaba el mayor.

En la previa, el partido se vive intensamente, como lanzó Diego: “Ya nos chicaneamos un poco. Con Fede y Gonzalo también”. Pero las palabras no llegaron a hechos, como sí propuso Sebastián: “No apostamos nada. Pero si se quiere jugar, como buen padrino que es, un pasaje a Disney para su ahijada, que es mi hija Martina, se lo apuesto”.

Y los gastes llevan a paternidades en otras actividades. “En la play, Seba dejó de jugar a los juegos de fútbol por mi culpa. Al pool también lo tengo de hijo”, bromeó el del medio. El mayor lo admitió, pero también retrucó: “En el Call of Duty nunca mató más que yo. Y él es un freak de los juegos de mesa, se jacta de ser buenísimo, pero no me acuerdo de ninguno en el que me haya ganado. Quizás al Estanciero cuando teníamos 7 u 8 años, nada más”.

Pero detrás de los chistes, a los tres hermanos los une una gran relación. Se alientan constantemente y tratan de mirar sus partidos, una ventaja para esta serie. “A Diego lo conozco porque lo veo jugar casi todos los findes. A los que tienen que defenderlo les diré los tips que creo necesarios, porque aunque sea mi hermano pasa a ser un rival. Por más que quiera que le salga un buen partido, quiero ganar y para eso hay que detenerlo”, recalcó Sebastián, quien coincide con el Chino en la clave de la serie: manejar bien la pelota y evitar contras.

Por 120 minutos, los dos tendrán una de las peleas que no se dieron de chicos. Pero será sana, y haciendo lo que más les gusta.

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