Los Spurs de Pochettino compiten y van marchando

En un partido clave, el Tottenham mostró juego, nivel y carácter, una constante en el ciclo del argentino, para derrotar al Inter por 1-0. Sigue con vida en la Champions e irá por el pase a octavos en el Camp Nou.

Si al ambiente especial que genera toda noche de Champions se les suman la magia de Wembley, dos grandes equipos -Tottenham e Inter, terceros en sus respectivas ligas- y que uno de los dos -el anfitrión- debe ganar para seguir con vida en la competición, el resultado es la promesa de un partido vibrante. El plato no podía decepcionar con esos ingredientes, y no lo hizo: con drama hasta el final, los Spurs sacaron a relucir los progresos alcanzados con Mauricio Pochettino, lograron un triunfo clave por 1-0 (Christian Eriksen, a los 80′) y, luego de haber quedado al borde de la eliminación con un punto en tres fechas, definirán si pasan a octavos en el Camp Nou, el 11/12.

“Trabajamos muy duro para meternos en la Champions League y ahora vamos a hacer todo lo que podamos para mantener vivas nuestras esperanzas de avanzar en la competencia. Mostramos anteriormente que somos capaces de derrotar a los mejores equipos de Europa y tengo confianza en mis jugadores de que podemos ganar hoy y en el Camp Nou el próximo mes”. Con esas palabras comenzó el entrenador santafesino su previa en el programa del partido, y sus jugadores no lo desilusionaron: dominaron a su rival con juego y carácter, constantes en su ciclo.

Desde la llegada de Pochettino en 2014, tras un excelente paso por Southampton y en un período bajo del club, el equipo se ha forjado a partir de rasgos claros y que perduran en el tiempo. Las figuras del triunfo ante el conjunto italiano los representan perfectamente, tanto por características como por historias o situaciones que debieron atravesar.

El que primero merece ser destacado, claro, es el hombre que generó la euforia en la noche londinense: Eriksen, quien ejemplifica la versatilidad y claridad de ideas. El danés es capaz de jugar como volante interno o por afuera, además de poder hacerlo más retrasado para gestionar los circuitos o libre como llegador (lo que se vio en el gol), sin perder nunca su elegancia, calidad y excelsa pegada para marcar o asistir.

Por su parte, el colectivo maneja varios registros y se adapta a distintos contextos: sabe presionar alto o esperar más atrás, aplica el juego de posición con sabiduría y también puede lastimar como pocos con ataques verticales y se acomoda sin problemas a diversas disposiciones en el campo, incluso en un mismo encuentro. La lucidez para desenvolverse del ex Ajax se traslada a un conjunto que pocas veces da la sensación de no saber qué busca.

Harry Kane, otra pieza clave, también encarna cualidades de este Tottenham. Por un lado, la búsqueda de progreso instaurada por Pochettino, que el delantero inglés ha sabido aprovechar para sumar herramientas y ser cada vez más completo técnica y tácticamente, con una movilidad y un entendimiento del juego notables y que generan problemas en las defensas rivales -como la del Inter, que muchas veces no supo dónde tomarlo o esperarlo. Por otro, la mentalidad ganadora y perfeccionista para siempre dar el máximo y desafiarse, demostrada en su extraordinaria racha goleadora para quedarse con el “premio” de máximo anotador en 2017.

Dos características marcadas del equipo londinense son el esfuerzo innegociable y la resiliencia, representadas en el campo de Wembley por Erik Lamela. El argentino, quien con su compatriota en el banco le sumó recorrido y dinámica a su exquisita zurda para complementar su talento, complicó a los italianos con su libertad de acción, ya que partiendo desde la derecha se retrasaba y ubicaba entre líneas para lastimar con sus peligrosas conducciones. Y si de superar pruebas se trata, el ex River superó una muy dura: haber estado más de un año sin jugar por problemas en la cadera. Volvió la temporada pasada en un buen nivel, y en ésta lleva un gran rendimiento desde el arranque.

Los obstáculos de este tipo también están en el club, como las complicaciones con el nuevo White Hart Lane (estaba previsto para el inicio de la 2018/19, pero se retrasó y no se sabe cuándo estará listo) o el haber sido un caso único por no haber incorporado jugadores -aunque Lucas Moura es casi un refuerzo, ya que jugó menos de 500 minutos en el primer semestre. Sin embargo, el equipo se mantiene en una posición de privilegio en la Premier League (a cinco puntos del arrollador Manchester City), con expectativas en la Champions e ilusionado con el duelo de cuartos de la Copa liguera que jugará ante el Arsenal el 19/12.

Esta última parte entra en contacto con Moussa Sissoko, el todoterreno francés que se sumó en agosto de 2016 y, sin mucho tiempo de preparación ni adaptación, no logró el rendimiento esperado en su primera campaña en el club. A pesar de eso, como los Spurs con las críticas, mayormente sobre la falta de títulos, logró revertir los malos comentarios y poco a poco muestra su mejor versión, que incluye corridas como su fenomenal arranque que inició el tanto de Eriksen.

De Heung-Min Son, que desde su ingreso le generó peligro a la última línea del Inter con sus carreras al espacio, se perciben la alegría y ese entusiasmo para trabajar y correr por todas las pelotas. En Harry Winks, ese interesante mediocampista central de exquisita técnica y gran concepto para manejar al equipo, se ve la confianza que Pochettino deposita en los jóvenes, bien capitalizada por el canterano de 22 años que ya llegó a la selección inglesa.

Eriksen celebra su gol, fundamental para el Tottenham. Crédito de la imagen: AFP/Getty Images.

Uno de los pilares de la defensa es Jan Vertonghen, que personifica el cambio de mentalidad. A partir del arribo del entrenador santafesino, el belga ha progresado psicológica y futbolísticamente hasta convertirse en uno de los mejores centrales del mundo, capaz de dominar y vencer constantemente en duelos individuales a un goleador letal en el Calcio como Mauro Icardi.

“Mejoró en un aspecto muy importante para él, el mental. Cuando llegué, le dije: ‘¿Por qué estás así? ¡Tenés que estar preparado para una batalla! No podés mostrar ese lenguaje corporar, ¡sos un guerrero!'”, subrayó la temporada pasada el nacido en Murphy, que ha cambiado la cabeza de un club que soñaba con entrar a la Champions y ahora, con su tercera participación seguida (cuarta en su historia), actualmente integra la elite del fútbol inglés y europeo.

Por último, Dele Alli, quien tras su exhibición ante el Chelsea participó del gol con una genial asistencia, es el representante del carácter, mostrado hoy para no resignarse en ningún momento, y el gen competitivo. El mediapunta inglés, tan desequilibrante e inteligente como impulsivo, fue elogiado por Pochettino justamente por eso en la conferencia previa: “Es increíble cuando está bajo presión. Ama los desafíos, es un ganador. Su mentalidad es de que se aburre rápidamente cuando no siente la presión”.

El equipo del argentino ha demostrado esa capacidad para competir casi siempre, con muy pocas excepciones -como la Champions 2016/17, la Premier pasada ganada por el aplastante City o escasas Copas locales. Estar en la pelea hasta el final es indispensable para que un conjunto se desarrolle, como les ha ocurrido a los dirigidos por el santafesino, que con esa lucha constante lograron doblegar al Inter y generar el estallido en las tribunas de Wembley, con el característico canto de los hinchas.

“Oh, cuando los Spurs van marchando; oh, cuando los Spurs van marchando; yo quiero estar en ese número; oh, cuando los Spurs van marchando (El original, en inglés: “Oh, when the Spurs go marching in; oh, when the Spurs go marching in; I wanna be in that number; oh, when the Spurs go marching in”)”, retumbó en la capital inglesa.

¿Después de cuatro años manteniéndose en la contienda hasta el final, podrá el Tottenham seguir marchando y dar ese paso extra para conseguir el ansiado título? Cuenta con el material y la experiencia de un proceso con características definidas, y reflejadas en sus jugadores, pero las vueltas del fútbol dirán si es capaz de levantar un trofeo que, a partir de un trabajo sostenido, busca con un camino construido cuidadosamente, con esfuerzo y al que sólo le faltan los pequeños -pero más difíciles de alcanzar- detalles finales.

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