Un Globetrotter

Nicolás Laprovittola juega en Joventut de Badalona, su noveno equipo, y ya vivió en seis países. Así es el diario de viaje de un trotamundos.

Nota para el diario Olé, publicada el 04/04/2018.

Si hay algo que Nicolás Laprovittola acumuló en su carrera además de experiencia y conocimientos basquetbolísticos es una gran cantidad de mudanzas. Tras sus inicios en Lanús, el base de 28 años lanzó su trayectoria al exterior: jugó en Brasil (Flamengo), Lituania (Lietuvos Rytas), Estados Unidos (San Antonio Spurs), Rusia (Zenit) y atraviesa su tercer ciclo en España (Estudiantes de Madrid, Baskonia y, ahora, a préstamo desde el equipo ruso, Joventut de Badalona), donde siempre llegó con la temporada empezada. Conocedor de muchas culturas y ciudades, el ex NBA tiene el pasaporte lleno de sellos, aunque cree que ya es momento de desarmar las valijas y asentarse en un lugar.

“Algunas veces decidí yo mudarme, pero en otras me tocó moverme por la carrera y las cosas que viví. Últimamente ya me gustaría poder instalarme fijo en algún lugar y tener la posibilidad de crecer ahí. En los últimos años cambié demasiado, pero son cosas que pasan en la carrera de un deportista e intento aprovechar y disfrutar cada momento”, aseguró el nacido en Morón en una charla turística con Olé.

-¿Te sentís un trotamundos?

-Si me pongo a ver o a comparar con otros compañeros, puede ser que sí. Tuve lugares que no son comunes para nada. Pero muchas veces, más allá del lugar en el que esté, el básquet me hace el día.

-¿Qué ciudad es la que más te impresionó?

-Río de Janeiro fue la que más me gustó. Fue mi primera experiencia en el exterior y si bien es un destino mucho más cerca que otros en los que estuve, era mi primera salida y era joven. Por eso, más el nivel que tuve con el equipo y los títulos que ganamos, pondría a Río como la que más me impactó.

-¿Tenés alguna ciudad favorita de las que viviste?

-Tuve la suerte de vivir y de jugar en muchas ciudades y todas me gustaron, siempre tenían algo que me llamaba la atención. Hoy estoy difsrutando mucho de Barcelona y tengo la suerte de tener el mar cerca otra vez, como en Brasil. Eso, estar en verano y poder disfrutar el aire libre, le da algo extra.

-¿Podés conocer las ciudades a las que vas a jugar de visitante?

-Bueno, eso es algo que no me gusta tanto. Porque parece que uno viaja mucho y conoce un montón de ciudades, pero no podés hacer mucho. Un día jugás en Turquía, al otro en España y a la semana siguiente te toca jugar en otro país, con una cultura distinta, y uno quiere ir conociendo, es curioso y quiere saber, pero también se tiene que concentrar: uno llega el día anterior al partido, tiene que descansar y prepararse para el partido, así que no es momento para “turistear”, para andar caminando o ir probando comida que no estás acostumbrado. Creo que hay que aprovechar eso para los momentos de descanso, cuando termina la temporada.

-¿Te fue fácil comunicarte en Lituania y Rusia?

-De los dos idiomas no me acuerdo más de dos palabras, ja. En Rusia era muy difícil comunicarse, no sólo con la gente del equipo sino también en la vida cotidiana, en ir al supermercado o a comprarse una remera. En cualquier lugar era difícil hacerse entender. En Lituania fue mi salto a Europa y mi inglés no era muy fluido, era bastante rústico, aunque pude defenderme y sobrevivir.

-¿Buscás sacar cosas de la cultura de cada ciudad en la que vivís?

-Yo soy muy curioso para conocer la cocina, las comidas típicas de cada lugar. Eso sí intento implementarlo. Cuando pude, también lo hice con el idioma, como el portugués en Brasil. Después me tocaron destinos medio raros en los que era imposible, como Rusia y Lituania. Siempre intento conocer la cultura de cada país, pero cuando vuelvo a Argentina siempre extraño y pido asado y milanesas. Poder disfrutar de eso siempre es lindo.

-¿Te imaginás recorriendo Tokio en 2020?

-La parte asiática todavía no la experimenté mucho. Fui a una Copa Stankovic en China con la Selección, que nos llevó casi dos semanas y fue una linda experiencia. Fue algo totalmente distinto, muy raro todo, pero sería muy, muy lindo poder estar en Tokio y que la Selección participe de otro Juego Olímpico. Sin duda que sería muy lindo disfrutar de la ciudad, no sólo en lo deportivo sino también en lo cultural y en todo.

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