El PSG fue a Alemania con dos caras

De un mal inicio a un mal final, el conjunto parisino trabajó para ponerse en ventaja, pero terminó metido atrás y dejó escapar dos puntos en su visita al Leipzig (2-2).

Llegado al Red Bull Arena acostumbrado a levantar partidos para llevarse victorias (con tres remontadas en sus anteriores cuatro compromisos), el Paris Saint-Germain volvió a dar vuelta un resultado, pero sin sostenerlo. Irregular en su rendimiento y con varios pasajes de sufrimiento, le costó meterse en el juego y luego no pudo sostener su buen nivel. Con dos caras en el encuentro, atravesó momentos de sufrimiento ante la presión del RasenBallsport Leipzig y se impuso cuando Ángel Di María y, sobre todo, Neymar retrocedieron para ayudar a construir. Aun así, no aprovechó las ocasiones que creó de contraataque para asegurar el trámite y terminó empatando (2-2).

En conferencia, Mauricio Pochettino resumió el trámite de gran manera: «El partido comienza concediendo en la primera acción en la que nos atacan. El equipo tuvo algunos nervios para controlar el balón frente a un rival que ante la primera duda creyó y vino por nosotros. Un equipo que tiene energía, que sabíamos que nos iba a poner en dificultad. Pero le hemos dado la vuelta con carácter, luchando y con sacrificio. No son los rasgos más importantes que debe tener un equipo como el Paris Saint-Germain, pero sí que a partir de eso se pueden construir cosas. Es una pena que al final hemos concedido cuando habíamos tenido muchas situaciones, sobre todo en la segunda parte, de marcar otro gol para matar el partido. Estamos un poco decepcionados, aunque el equipo sigue mostrando un gran carácter, resiliencia y se sobrepone a las dificultades».

Ese comienzo fuerte se debió a tanto a problemas del conjunto parisino (que tardó en conectarse e ingresó indeciso al campo) como a virtudes del Leipzig, que apretó con convicción y dominó desde su juego físico (incluso con faltas para cortar progresiones, con 9 de sus 17 infracciones ocurridas en la media hora inicial). Coordinado para quitar y directo para atacar, mantuvo el juego en las cercanías de un Gianluigi Donnarumma que fue clave para mantener al PSG en competencia (a los 12′ le atajó un penal a André Silva). Pero los dirigidos por el argentino pudieron salir de ese asedio pasados 15 o 20 minutos, cuando los extremos dejaron sus posiciones externas para priorizar salidas por afuera -uno de los rasgos del equipo, aunque en Alemania no tuvo influencia- y pasaron a ofrecerse por adentro y detrás del mediocampo.

Quien más lo hizo fue Neymar, que con su capacidad para girar y superar a su marca ayudó a salir del asedio. Una de las veces que se dio fue en el empate, con una tenencia paciente que progresó desde los pies del brasileño, quien generó una combinación con Kylian Mbappé y Di María que terminó en un tanto de un Georginio Wijnaldum que lució su capacidad para aparecer en espacios vacíos. También autor del segundo gol, el neerlandés completó una muy buena producción -la primera desde su llegada al club- y representó uno de los pocos puntos destacados del partido. Porque tras ponerse en ventaja el PSG tuvo ocasiones para abrir más distancia, sobre todo con corridas del delantero francés para lastimar a un Leipzig que adelantaba su defensa, pero a partir de los 60′ el juego volvió a quedar en su mitad del campo.

Sin lograr continuidad con la pelota, algo entendible por las características del mediocampo (sin un jugador que se destaque por su capacidad en posesión), los de Jesse Marsch retomaron el dominio. Entre una presión revitalizada (en el segundo tiempo, el local subió de 6 a 12 entradas exitosas y de 3 a 5 intercepciones) y varios errores del conjunto parisino, en especial por el sector por el que más había podido avanzar (sin contar a los delanteros, tres de los cuatro futbolistas con más pérdidas actuaron por izquierda: Nuno Mendes -13-, Idrissa Gueye -11- y Presnel Kimpembe -11-), los alemanes llevaron las acciones cerca de Donnarumma. Encontrando espacios por adentro, sobre todo con un Christopher Nkunku inteligente y hábil para desenvolverse entre líneas, o lastimando por afuera, insistieron hasta que consiguieron otro penal y sellaron el empate.

Sin poder sentenciar el triunfo, el PSG padeció la irregularidad de su rendimiento y la falta de sincronización entre el medio y la defensa, que salvo por Marquinhos mostró algunas dudas. «Estoy decepcionado, como los jugadores -aseguró Pochettino. Sobre todo por los primeros 15 o 20 minutos, en los que nos costó entrar en el partido. Ésa es la mayor decepción: no haber entrado al partido como en la forma en la que pensamos. Esa decepción es mía y de los jugadores también. Luego, igualamos sobre todo en energía, en el juego y fuimos capaces de marcar dos goles. En la segunda parte el control pasó a nuestro campo, el equipo se asentó mejor y estuvo mucho más tranquilo. Tuvimos ocasiones para matar el partido, pero no nos alcanzó para ganar». A pesar de la igualdad, los dirigidos por el santafesino siguen en puestos de clasificación y pueden terminar primeros. Para eso deberán ganarle al Manchester City de visitante, aunque el cruce será después de la ventana de selecciones y antes, mientras buscan mayor consistencia en su desempeño, deberán afrontar compromisos ligueros.

Crédito de la foto de portada: es.psg.fr.

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