El PSG llegó tarde a la cita y sacó un punto

Aunque tuvo varias chances claras, el conjunto parisino sufrió contra el juego físico, externo y organizado del Lens; tras empujar, sobre el final llegó al empate (1-1).

A destiempo y aturdido, el Paris Saint-Germain atravesó con impotencia grandes tramos de su visita al Racing Club de Lens. Con problemas para profundizar y para recuperar, la mayor parte del partido estuvo marcado por la incapacidad del conjunto parisino para contrarrestar y alterar la organización del dueño de casa. Aceitado y determinado, el equipo del norte de Francia impuso condiciones a partir de su agresividad, dinámica y juego exterior. Si bien los dirigidos por Mauricio Pochettino contaron con chances claras (por la calidad de sus situaciones, la estadística de goles esperados los dio como «vencedores» por 2,29 a 0,82), su malestar fue visible a lo largo de un encuentro en el que, a pesar de eso, consiguieron un empate (1-1) por el gol tardío de Georginio Wijnaldum (a los 92′).

La incomodidad del PSG quedó clara desde los minutos iniciales, en los que el local manejó la pelota y se instaló en campo contrario. En ese pasaje insinuó lo que llegaría promediando el primer tiempo, cuando alcanzó su pico de dominio: entre los 20 y los 35′, los de Franck Haise le imprimieron su elevado ritmo al juego, recuperaron rápidamente, llegaron por los costados (en ese lapso intentaron 7 de sus 17 centros) y lograron un parcial de 9-1 en remates (en el que forzaron cinco de las seis atajadas totales de Keylor Navas). Esos rasgos representaron las principales causas de su superioridad, ya que el Lens manejó el trámite a partir de su buena organización.

La línea de tres le dio ventaja para salir y con el cuadrado formado por Cheick Doucouré, el incansable Seko Fofana, David Da Costa y Gaël Kakuta desorientaron a un mediocampo parisino que llegó tarde constantemente. Así pudo progresar sin muchos problemas y luego profundizar a partir de sus dos alas (75,1% de sus avances fueron por las orillas del campo, con un 41,4% por izquierda y un 33,7% por derecha). Además, mantuvo su dominio porque apenas se desordenó cuando replegó sus líneas y porque su presión fue eficaz: con un trabajo coordinado, orientó las salidas hacia las bandas y quitó mucho allí, aprovechando que el conjunto parisino no alineó dos extremos (Kylian Mbappé descansó y Ángel Di María centralizó más su posición que en compromisos anteriores) y en general no pudo poner en práctica sus habituales progresiones por afuera (su principal patrón esta temporada).

Las recuperaciones del Lens, con muchas en campo rival y sobre los costados. Vía: Olé.

Aun así, poco antes del entretiempo hubo un pasaje muy favorable al PSG: con más influencia de Marco Verratti y Lionel Messi, pudo acelerar su tenencia y poner a dos jugadores frente a Jean-Louis Leca; pero tanto Mauro Icardi (después de una asociación entre «Leo» y el italiano) como Ángel Di María (luego de una salida externa entre el ex Barcelona y Achraf Hakimi) se encontraron con excelentes respuestas del arquero. Aunque pudo haberse ido al entretiempo en ventaja después de haberla pasado mal, ese empujón final no le sirvió para mantener el envión en la segunda etapa.

Cuando se reanudó el juego, el conjunto parisino mantuvo su falta de movilidad (un problema visto en varios pasajes de sus encuentros, en especial con pocos desplazamientos complementarios o consecutivos para desorganizar al contrario) y lastimó poco. Más allá de las variantes que probó Pochettino («Busqué la fórmula adecuada para jugar contra su gran agresividad y encontrar soluciones», dijo en Canal+), primero al retroceder a Danilo Pereira entre los centrales y luego volviendo a una línea de cuatro con Verratti e Idrissa Gueye más contenidos y Wijnaldum con libertad para cargar al área, la circulación fue ineficiente y poco profunda: de los 708 pases que intentó el equipo, apenas 173 fueron hacia el último tercio (para comparar, son apenas 13 más que un Lens que en total lanzó 377). Para peor, Fofana abrió el marcador y a esos inconvenientes se sumó el componente emocional que genera ir abajo, lo que derivó en varias pérdidas y contras que el local resolvió mal.

Desde los pies de Mbappé, quien reactivó un poco el ataque visitante a partir de sus desmarques, y la llegada desde atrás del mediocampista neerlandés, se concretó un gol que sirvió para evitar la caída. «Viniendo aquí, un partido muy intenso, con la densidad de nuestro calendario, siempre es difícil», aseguró el entrenador santafesino en Canal+. Y agregó: «Se debe dar crédito al Lens. Jugaron muy bien, me gusta este equipo. Son muy fuertes y muy difíciles de enfrentar. Cometimos muchos errores en posesión, perdimos muchos balones. Intentamos recuperar la pelota rápidamente, el esfuerzo estaba ahí. Incluso si no fue nuestra mejor noche, el grupo dio lo mejor de sí. Pero sabemos que necesitamos mejorar». Con un empate que redujo en un punto su ventaja (está 11 unidades por encima del Stade Rennais Football Club), el PSG cerró con un sabor agridulce su serie de dos cruces frente a oponentes que están en los primeros cinco lugares de la tabla (venía de un 0-0 frente al Olympique Gymnaste Club de Nice). Sin poder ganar y con rendimientos que demuestran que debe continuar su proceso de construcción en busca de acercarse a su potencial, ahora le tocará recibir al Club Brugge para cerrar la fase de grupos de la Champions.

Crédito de la foto de portada: François Lo Presti/AFP.

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