Bajo el aura europea, el PSG volvió a brillar

Con uno de los mejores primeros tiempos de la temporada, el conjunto parisino construyó una goleada (4-1) que le permitió cerrar la fase inicial con una sonrisa.

Si bien en términos deportivos no se jugaba mucho (su segundo puesto, detrás del Manchester City, ya estaba confirmado), el partido contra el Club Brugge no era intrascendente para el Paris Saint-Germain. Más allá de algún motivo económico (en la Champions League se otorga un premio por cada victoria en la fase de grupos), para los dirigidos por Mauricio Pochettino era importante recuperarse de dos partidos regulares y avanzar en su proceso de construcción. Con algunos ajustes en el once y un plan acertado para contrarrestar la estrategia defensiva de los belgas que tanto los había complicado en el primer enfrentamiento, dieron un paso adelante en su juego y lograron una clara victoria por 4-1.

«La diferencia ha sido que hemos conectado mejor», analizó el entrenador santafesino. Y agregó: «Siempre dije que el fútbol que nos gusta como cuerpo técnico es no privar a los jugadores de talento de expresarse libremente en el campo. Trabajamos muchos automatismos ofensivos, pero después el talento siempre tiene que estar por delante del mecanismo que trabajamos. Esto siempre necesita un tiempo determinado para encontrar ese equilibrio entre los automatismos que trabajas y la flexibilidad para poder entender las posiciones en el campo y dónde me tengo que mover cuando otro compañero se mueve a mi posición. Creo que el equipo hoy se sintió mucho más conectado con ese equilibrio que siempre se busca entre las cosas trabajadas, que son automáticas y dependen siempre de movimientos, a también ponerle el talento que estos jugadores tienen. Por eso también estoy contento, porque es una muestra de progreso. En los clubes que hemos estado, en esos procesos siempre necesitamos un momento de clic en el que eso hace como una vueltita de tuerca y empieza a fluir el talento de los jugadores. Esperemos que esto sea la base para seguir mejorando, porque está claro que tenemos que seguir mejorando».

A propósito de los inetrcambios y de la inteligencia para hacerlos adecuadamente, una de las claves del muy buen rendimiento del conjunto parisino fue la mayor movilidad, algo que se vio en la rápida apertura del marcador: Kylian Mbappé abrió hacia la izquierda y fue a buscar la devolución, algo que repitió Nuno Mendes después de profundizar por la línea. Junto con las combinaciones a uno o dos toques y las libertades del tridente ofensivo (que prácticamente no tuvo posiciones fijas, como se había visto en los inicios del ciclo), esos desplazamientos (de continuidad o sin intervenir en la jugada) representaron una gran fuente de ventajas para superar las marcas personales del visitante. Al arrastrar defensores y crear espacios, asociarse en velocidad -sin que alguien pudiera acercarse para intentar recuperar- y generar dudas en los rivales al alejarse de las teóricas zonas de partida -lo que aprovechó bien un Lionel Messi que retrocedió mucho y varias veces recibió con libertad detrás de la mitad de la cancha-, el PSG progresó con facilidad y fue muy superior en los 45′ iniciales.

Su amplio dominio nació desde atrás, aspecto en el que Pochettino tomó decisiones acertadas. Las inclusiones de Marco Verratti como mediocampista central (es mejor girando y saliendo de la presión que Leandro Paredes, el otro jugador de características creativas que puede cumplir esa función) y Abdou Diallo como acompañante de Marquinhos en la zaga (sabe conducir con criterio y es un mejor pasador que Presnel Kimpembe, que no estaba al 100%) fueron fundamentales para sacar más ventajas en ese tres contra dos frente a Charles De Ketelaere y Hans Vanaken, los únicos dos adversarios que no tenían una asignación y marcaban más en zona. El buen pie de sus tres hombres más bajos en el campo no sólo le sirvió al local para salir con claridad, sino que incluso le permitió profundizar: según FBref.com, el italiano y el nacionalizado senegalés dieron cinco pases progresivos (de al menos 10 metros de recorrido hacia delante, excluyendo los lanzamientos que parten en el 40% inicial de la cancha) y cuatro de ellos llegaron al último tercio, segundas marcas más altas en el equipo detrás de los 11 y cinco, respectivamente, de Messi. Además, Diallo fue el futbolista cuyos envíos más avanzaron hacia el arco rival, con 726,03 m. (300,84 más que el segundo, Marquinhos), y el segundo que más terreno ganó con sus conducciones después de Messi (277,98 m.), con 224,03.

Con claridad para progresar, las rotaciones y los desmarques de ruptura (sobre todo de Mbappé y de un Georginio Wijnaldum que fue el mediocampista más adelantado) hicieron el resto para que el conjunto parisino dejara sin efecto el sistema defensivo del Brugge en los 45′ iniciales. Luego, el 3-0 generó un bajón en la intensidad, algo lógico por la acumulación de compromisos, y los de Philippe Clement equilibraron el trámite. Lo hicieron principalmente desde la izquierda (tras el entretiempo, el 43% de sus avances fueron por ahí) y a través de los pies del habilidoso Noa Lang. El neerlandés se hizo cargo de los ataques (fue el visitante que más intervino en la segunda etapa, con 46 toques; 12 más que el segundo, Vanaken) y lideró la mejoría a partir de su desequilibrio individual (4/5 regates) y capacidad para rematar (desde fuera del área exigió a un sobrio Gianluigi Donnarumma) o asistir (dio cuatro pases clave). Así llegó el descuento, luego de una evitable pérdida de Idrissa Gueye y de una conducción del ex Ajax para habilitar a Mats Rits.

Más allá de ese tanto rival, la victoria del PSG nunca corrió riesgo. Es más: la confirmó con un nuevo pasaje favorable desde los ingresos de Ander Herrera y, sobre todo, Leandro Paredes, quienes ayudaron a corregir el tono defensivo y volvieron a darle más velocidad a la circulación. «Estoy contento por el nivel de juego que mostramos, sobre todo en la primera parte. Creo que es un pasito adelante en lo que veníamos hablando, en las mejoras y en la conexión futbolística que necesitamos. Estoy contento por el rendimiento y por los jugadores, que necesitaban un rendimiento de estos para seguir creciendo», aseguró Pochettino.

Bajo el aura de la máxima competencia europea, el conjunto parisino dio un necesario paso adelante en su funcionamiento y cerró la fase de grupos con una sonrisa. Su próximo desafío pasará por la consistencia, en especial a medida que se acerque a febrero y, por ende, a los octavos de final y a las instancias decisivas de la temporada.

Crédito de la foto de portada: @PSG_espanol.

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