Di María lideró la reacción del PSG

Indetectable, el Fideo fue clave en el 3-0 al Nîmes al convertir, asistir y marcar el camino. “Di María es importante, estoy contento con su actuación”, dijo Poch.

Después de la derrota ante el Lorient en el peor partido del ciclo, para el Paris Saint-Germain era importante recuperarse ante el Nîmes Olympique con un buen rendimiento y, sobre todo, un triunfo que marcara que efectivamente la caída había sido un accidente, como dijo Mauricio Pochettino, y que le permitiera mantenerse arriba en la tabla (Lille y Lyon también ganaron). En el Parc des Princes, el conjunto parisino cumplió con esos puntos y, si bien en el segundo tiempo le llegaron más y necesitó a Sergio Rico, se impuso por 3-0 de la mano de un Ángel Di María que, sin Neymar (suspendido), fue el líder ofensivo.

La búsqueda del PSG fue con una disposición similar a la que se vio durante casi todo el debut ante el Saint-Étienne: un mediocampista en una línea de tres para salir (en este caso, Idrissa Gueye); laterales abiertos, con el derecho más arriba (Colin Dagba) y el izquierdo más atrás (Mitchel Bakker); un extremo pegado a la línea en la izquierda (Pablo Sarabia) y el otro cerrado desde la derecha (Di María), y un acompañante (Kylian Mbappé) por detrás del centrodelantero (Moise Kean).

La gran diferencia con respecto a ese primer encuentro fue la ubicación del mediapunta, lógica por el distinto carácter de los dos futbolistas que se desempeñaron ahí: anteriormente, Marco Verratti retrocedió mucho para tocar la pelota y con frecuencia vació esa zona, mientras que Mbappé muchas veces quedó contra la última línea y se enfocó más en atacar la espalda de la defensa o ir hacia el costado, por lo que ocupó mejor ese espacio. Un ejemplo de ese mejor posicionamiento se vio en una de las primeras ocasiones: Bakker se paró por adentro y liberó el pase hacia un Sarabia que, en la banda, recibió de Presnel Kimpembe y se asoció con el delantero francés, que fue hacia el medio y remató.

Dentro de esa distribución, el que sobresalió fue el Fideo. Habituado a comenzar en el costado diestro para luego cerrarse y generar entre líneas, frente al 4-1-4-1 del Nîmes volvió a sobresalir y fue la llave del triunfo. Partió desde el cuadrado entre central (Florian Miguel), lateral (Birger Meling), mediocampista interno (Matteo Ahlinvi) y externo (Renaud Ripart) de la izquierda y marcó el camino en el tercio final a partir de dos movimientos: hacia adentro, si veía que había espacio alrededor de Andrés Cubas y podían encontrarlo ahí, o hacia afuera, con una diagonal que viene realizando mucho en los últimos partidos y le permite recibir atrás de la defensa o abrir espacios para otros.

Una muestra de sus desplazamientos y las alternativas que ofreció contra el equipo de Jerome Arpinon, en dimensiones más chicas y sin movimientos del contrario:

Con un excelso pasador como Leandro Paredes – quien tiene una gran capacidad para filtrar pases, como demostró en su carrera y también durante el ciclo, en especial en el reciente Trophée des Champions– por detrás, Di María puede sacar ventajas de su inteligencia para ubicarse detrás del mediocampo al ser encontrado con facilidad. Una vez que controla en esa zona puede aprovechar sus distintas virtudes: buscar un pase largo hacia la izquierda (como, desde una posición más abierta, se vio en el centro que creó el 2-0), lanzar en profundidad a Mbappé o al centrodelantero, rematar desde media distancia o, si con su movimiento atrajo al lateral, abrir hacia la derecha.

En cambio, si realiza la diagonal hacia afuera el que lo puede ubicar es el jugador más abierto en la derecha. El rosarino siempre inicia la carrera cuando el marcador de punta tiene la pelota, y si recibe tiene la posibilidad de ganar la línea de fondo para enviar un centro o de enganchar hacia adentro para asistir o rematar. Tres ejemplos de sus desplazamientos ante el Nîmes:

Como Sarabia atrajo a Cubas, Di María fue hacia adentro y, tras el buen pase de Paredes, buscó a un Mbappé que estaba adelantado (1); luego de abrir con Dagba, picó detrás de Meling y ganó la falta (2); Di María relojeó la ubicación de Deaux, esperó entre líneas y abrió para el lateral (3).

Desde esa función, el Fideo fue el faro ofensivo del PSG y quien guió los ataques en el último tercio del campo. Lo ayudó que Paredes retomara sus niveles de influencia, ya que lo encontró bastante entre líneas y en posiciones favorables. El ex Roma fue el director de la circulación parisina y marcó por dónde progresar, algo que no había podido hacer contra el Lorient. Lo reflejan los números: en el Parc des Princes intervino 127 veces y completó 104 de 116 pases, un salto grande con respecto a los 83 y 71/77 del partido anterior. Además, una muestra está en el 3-0, cuando descargó y volvió a ofrecerse para asistir a Mbappé.

Otro punto destacado de la actuación del conjunto de Pochettino fue, nuevamente, la presión. Logró complicar la salida rival en varias ocasiones, sobre todo en la primer parte, momento en el que más arriba intentó recuperar. Quedó claro desde el inicio, cuando en 5′ encerró dos veces al lateral Meling contra la esquina del campo, y con las situaciones de gol que provocó desde ese trabajo: una de Sarabia, tras quite de Gueye, que atajó Baptiste Reynet y otra que terminó en el 1-0, en un error forzado (mal pase de Lamine Fomba) que derivó en el robo de Di María.

El lado negativo del rendimiento del PSG fue que en el segundo tiempo bajó su tensión -algo entendible, ya que disputó su segundo compromiso de una racha de siete en 21 días- y perdió un poco el control del trámite. Entre alguna vez que pudo atacar verticalmente o con pelotas aéreas en el área, el Nîmes generó diversas chances después del entretiempo: en la etapa inicial remató apenas 4 veces con 1/7 en centros, mientras que en la final pasó a 15 y 3/15. Pero Rico intervino bien y el conjunto parisino mantuvo su gran arranque como local en el ciclo Pochettino, ya que ganó los tres encuentros con 10 tantos a favor y ninguno en contra.

“La reacción ha sido buena, estábamos decepcionados con lo de Lorient”, aseguró el santafesino en conferencia. Y agregó: “Tuvimos el control del juego, sobre todo en la primera parte. En la segunda bajamos la intensidad, pero el tercer gol nos permite preparar el próximo partido con confianza”. Su rival más inmediato es el Olympique de Marseille, a quien deberá visitar el domingo 7 en un nuevo clásico.

Crédito de foto de portada: @PSG_Espanol.

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