Argentina gana y avanza en su evolución

La Albiceleste venció a Venezuela (3-1) y volvió a dar muestras de su cambio a un equipo de ataques mÔs largos, con paciencia y buenas circulaciones de lado a lado.

Con un reluciente parche en el pecho para conmemorar su reciente conquista en Brasil, la Selección se presentó en Caracas para retomar su camino hacia el Mundial y continuar su proceso colectivo de transformación. En unas Eliminatorias que aparecían como una buena oportunidad para crecer a partir de sumar recursos en ataques estacionados (era el principal déficit de un conjunto con una clara predilección por el juego directo y los contraataques), los dirigidos por Lionel Scaloni aceptaron el desafío y poco a poco avanzan a ese objetivo. Con el respaldo del título en la Copa América y una línea ascendente en su capacidad en esta faceta, Argentina parece mÔs cerca de alcanzar esa meta.

MÔs allÔ de sus cambios de actitud al ponerse en ventaja, visibles sobre todo en este 2021, desde poco después del inicio de la etapa de clasificación hacia Catar 2022, con la victoria en Lima como claro punto de inflexión, los mejores pasajes ofensivos de la Albiceleste tienen un denominador común: la apuesta por juntar -en el campo y no sólo en la alineación- jugadores de buen pie y complementarios, con una tenencia mÔs paciente y mÔs asociaciones en corto. Si bien no dejó de lado los contraataques y también convirtió mucho de pelota parada (9 de los 24 goles desde el 1-0 a Ecuador llegaron por esa vía), se ve en la cantidad de gritos generados a partir de avances estacionados (7 de los otros 15, con tres de los últimos cinco, cuando hasta la primera fecha llevaba cinco en toda la etapa) y en cómo rompió los récords del ciclo de mÔs tiempo de tenencia y mÔs pases en la construcción de un tanto: en el tercer compromiso amistoso (frente a Iraq) estableció una marca de 60» y 23 que duró hasta este duelo en Caracas, pero a nivel oficial fue subiendo de 11» y 3 frente a Catar, a 26» y 9 ante Perú, a 44» y 12 con Paraguay, a 39» y 15 (fue mejor marca en cuanto a toques) contra Bolivia y llegó a 106» y 37 en el 2-0 convertido por Joaquín Correa. Tanto la progresión como la magnitud de estos dos números demuestran ese desarrollo.

Esto, que es lógico por las caracterĆ­sticas de los futbolistas, es algo que el propio Scaloni reconoció como un cambio en la bĆŗsqueda del cuerpo tĆ©cnico. Ā«Seguro que hace tres aƱos pensaba de una manera y despuĆ©s me fui dando cuenta de que lo que yo pienso tiene que estar relacionado con los jugadores que tengo. Y uno entonces piensa: ‘O seguimos asĆ­ o cambio a los jugadores’. Decidimos que lo mejor era adaptarnos a los jugadores, que son mĆ”s de tenencia de pelota, buena circulaciónĀ», aseguró en una buena entrevista en La Nación antes de la Copa AmĆ©rica. Y completó: Ā«Si ves nuestros primeros partidos, cuando asumimos, nuestro fĆŗtbol era bastante mĆ”s directo, buscĆ”bamos jugar con extremos bien abiertos, con jugadas rĆ”pidas. No estaban todavĆ­a los jugadores de experiencia, a los que les habĆ­amos pedido que esperaran para que pudiĆ©ramos ver a los nuevos. Cuando los juntamos, nos fuimos dando cuenta de que tenĆ­amos que ir para otro lado. Y al final te enriquecĆ©s como entrenador, porque no te cerrĆ”s, y se beneficia el equipoĀ».

Frente a Venezuela, esto se dio especialmente a partir de la expulsión de AdriĆ”n MartĆ­nez a los 32′, que cambió el escenario del encuentro: si 11 contra 11 Argentina pudo correr bastante y llegar en pocos pases una vez que superaba la primera lĆ­nea de presión, algo que hizo con relativa facilidad y no aprovechó mĆ”s por imprecisiones en el Ćŗltimo tercio (por fallas en el uno contra uno, como grafica el combinado 3/9 en regates entre Lionel Messi y Ɓngel Di MarĆ­a, o errores en los pases), ante el repliegue mĆ”s marcado del local debió apelar a avances mĆ”s largos para abrir a la defensa. En un principio le costó (seis de sus ocho remates en el primer tiempo se dieron en la media hora inicial), pero luego se acomodó y controló el juego.

Para eso ayudó el gol de Lautaro MartĆ­nez -asistido por una pincelada de un destacado Giovani Lo Celso-, que permitió afrontar la segunda etapa con mĆ”s tranquilidad. Eso se reflejó en la calma para mover la pelota de lado a lado hasta encontrar un hueco, algo que se tradujo en buenas llegadas y generó los dos Ćŗltimos goles (ver abajo). Si bien por momentos la Selección insistió mucho en entrar por el centro, lo que no le dio tantos resultados por la exigencia tĆ©cnica de las acciones, la densidad de defensores y el estado del campo, tambiĆ©n supo circular a partir de una correcta distribución: manteniendo por momentos la novedad de Guido RodrĆ­guez a la izquierda de NicolĆ”s Otamendi para salir, contó con Rodrigo De Paul como principal distribuidor (aunque salió a los 75′, fue el segundo futbolista con mĆ”s pases intentados, con 63/68 completados y 7/7 envĆ­os largos), Messi intervino mucho abajo a partir de su libertad para moverse y hubo tanto amenaza externa (Marcos AcuƱa en la izquierda y Nahuel Molina o Di MarĆ­a en la derecha) como interna (Lo Celso, Lautaro de espaldas, Ɓngel y JoaquĆ­n Correa y los propios Messi y Di MarĆ­a).

En defensa, Argentina sufrió poco porque neutralizó varios de los caminos de los de Leonardo GonzÔlez para profundizar: pudo hundir al local a partir de su posesión y en general controló bien las salidas largas. El principal foco de peligro fue un Yeferson Soteldo desequilibrante en el uno contra uno, inteligente para capturar rebotes de segundas jugadas e incisivo para producir desde situaciones aisladas. Pero su descuento de penal no fue mÔs que un detalle dentro de una clara victoria de la Albiceleste, que sigue en los puestos altos y mantiene su envión anímico de cara al duelo con Brasil.

Ā«Tuvimos mucho juego por adentro y pudimos ser profundos por afuera. Esto es algo que hemos mostrado en los Ćŗltimos partidos, tanto de Copa AmĆ©rica como de Eliminatorias. El equipo dio un paso adelante y es una idea marcada que ya tenemosĀ«, analizó Scaloni. De a poco y con constancia, la Selección avanza en su evolución.

CrƩdito de la foto de portada: Miguel GutiƩrrez/Reuters.

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