El PSG cerró con alivio una dura semana

En medio de bajas clave de cara a la Champions, los parisinos derrotaron sobre el final al Nice (2-1) en un segundo tiempo de ida y vuelta y se acercaron a la cima.

Después de dos partidos que a pesar de haber sido victorias dejaron noticias negativas, por las lesiones de Ángel Di María y Marco Verratti en el 2-0 al Olympique de Marseille y los problemas físicos de Neymar en el 1-0 al Caen por la Coupe de France, el Paris Saint-Germain terminó la semana con una sonrisa tras superar al Nice por 2-1 en un duro encuentro. El equipo de Mauricio Pochettino dominó durante la primera mitad, pero en la segunda un error de Marquinhos llevó a la igualdad, perdió el control y finalmente, cuando el gol podía llegar en cualquier arco, una buena acción colectiva derivó en un nuevo tanto de Moise Kean -lleva cuatro en los 481′ que disputó en el ciclo. La victoria le permitió al PSG acortar la brecha con el líder de la Ligue 1, ya que quedó a un punto del Lille (empató 0-0 frente al Stade Brestois 29) y superó al Lyon (cayó por 2-1 ante el Montpellier).

Ante las diferentes bajas, el técnico argentino optó por un once novedoso tanto en sus nombres -principalmente, Julian Draxler y su segunda titularidad consecutiva y Mauro Icardi junto con Kean, cuando hasta acá había sido uno u otro- como en algunos matices de la distribución: el lateral derecho, Thilo Kehrer, comenzó más cerca de los dos centrales para dejarle la banda al delantero italiano, que tuvo su punto de partida cerca de la línea lateral; Idrissa Gueye y Leandro Paredes se repartieron bien alturas y mantuvieron su buena complementación con pelota; la izquierda mezcló dos variantes, ya que Kylian Mbappé se paró abierto cuando el balón llegaba desde atrás y más cerrado y entre líneas o contra la defensa si Layvin Kurzawa subía por afuera, y Draxler fue referencia entre líneas detrás de Icardi.

En ese escenario, que igualmente mantuvo las rotaciones y las libertades posicionales, la búsqueda principal pasó por el sector izquierdo del ataque. Tanto si fue por una cuestión de jerarquía de los futbolistas como por un plan específico para este compromiso, la intención quedó clara desde el principio y fue importante en el dominio del primer tiempo. Sea para finalizar ahí o, como en el 2-1, para agrupar a la defensa y sorprender con un cambio de frente, el foco estuvo puesto en ese carril de la cancha para acercarse al arco de Walter Benítez: el 48,6% de los avances fueron por ese lado, con un 52,5% en los 45′ iniciales.

¿Cómo generó esas situaciones el PSG? Primero lo provocó desde su disposición, ya que la tendencia de Draxler de ir hacia la derecha arrastró a Hicham Boudaoui (mediocampista central) y lo alejó de un Rony Lopes que muchas veces dejó mucha distancia con Andy Pelmard (extremo y lateral por derecha, respectivamente), y después lo aprovechó desde la orientación de su juego, con muchos pases largos hacia la banda elegida para progresar y atacar. El principal lanzador fue un Paredes que frecuentemente jugó hacia esa banda (ver abajo).

El argentino jugó como regista y sobresalió en la distribución. Como en el Trophée des Champions contra el Marseille o en varios pasajes de los últimos partidos (incluido el duelo copero con el Caen), el PSG avanzó principalmente desde sus pies. Siempre que controló con cierto margen dirigió su primera mirada al sector izquierdo del ataque y aprovechó su gran pegada para dejar mano a mano a su receptor. En total, el ex Roma completó 111 de sus 119 envíos y concretó 6 de los 7 pases largos que intentó, casi todos destinados a Mbappé (quien más ocupó esa zona, aunque otros destinatarios fueron Kurzawa y Draxler) para que tuviera un duelo 1 vs 1, como ideó Pochettino desde el planteo.

Si bien no estuvo muy fino para resolver (2/5 en regates y apenas uno de sus 6 tiros se dirigió entre los tres palos), el francés le causó más de una preocupación a la defensa del Nice y justificó, sobre todo en el primer tiempo y en el centro para Icardi que derivó en el 2-1, que la estrategia le diera un rol preponderante. Pese a que también fue buscado por Gueye y Marquinhos -su error en el 1-1 “corresponde” a esta intención colectiva, ya que si la pelota llegaba al lateral izquierdo quedaban detrás de la línea de la pelota hasta siete rivales-, la principal sociedad para activar esa banda fue la de Paredes y Mbappé.

Sin embargo, ese control del trámite de la primera etapa no se replicó en la segunda. En el entretiempo, el entrenador santafesino dispuso que Mbappé se ubicara al lado de Icardi, seguramente con la intención de aprovechar su velocidad en alguna contra, y Draxler pasara a la izquierda, pero el cambio no tuvo el efecto deseado y cerca de los 57′, poco después del empate (convertido a los 50′), volvió atrás.

Los dirigidos por Adrian Ursea llegaron a la igualdad a través de Lopes, su mejor jugador en el Parc des Princes. Las mayores complicaciones para el conjunto parisino provinieron de su zurda: recibiera abierto o volcado a la derecha en el último tercio del campo, resultó un dolor de cabeza para Kurzawa y desniveló hasta meterse en el área. El extremo fue el último eslabón de una cadena que comenzó desde atrás con Jean-Clair Todibo y, especialmente, William Saliba (resolvió con tranquilidad situaciones exigentes y clarificó muchas salidas), siguió en Alexis Claude-Maurice (inteligente para ubicarse entre líneas y conectar defensa y ataque desde la derecha; algo que llevó a que Paredes y Gueye por un momento cambiaran de lado, lo que influyó en el 1-0 por el quite del senegalés que originó la acción) y desembocó en Rony, incluidas algunas pinceladas de Amine Gouiri desde la izquierda.

Esa propuesta avisó lo que podía hacer en los 45′ iniciales, sin generar mucho peligro, y en los finales, con un trámite más abierto, facilitó varias ocasiones. Esto también se dio por algunas fallas en la presión tras pérdida del PSG (en reinicios o saques de arco hizo bien el trabajo). Como Kean en el segundo tiempo no mostró la misma disciplina para aguantar abierto y dar amplitud y en varias ocasiones se metió hacia adentro -como en su gol-, Kehrer se adelantó más y se separó de los centrales, lo que redujo la protección cerca de la mitad de la cancha. Además, con Kurzawa decididamente abierto hubo veces que al entregar la posesión quedaron muchos futbolistas por delante de la pelota y la transición defensiva ofreció huecos importantes. Sumadas algunas malas lecturas del doble 5 sobre cuándo salir y cuándo quedarse -en situaciones muy exigentes por cómo debían decidir-, el Nice generó contras muy peligrosas (ver abajo).

Éste parece ser, actualmente, el principal desafío para Pochettino, como así ha sido en los años recientes del conjunto parisino más allá del entrenador. Cumplidos 10 partidos en el ciclo, la parte ofensiva ha mostrado progresos y tener aceitadas distintas pautas: ocupación de zonas clave más allá de la rotación y movimientos complementarios, con desplazamientos coordinados para arrastrar marcas y aprovechar los huecos generados, como se vio especialmente en el 4-0 al Montpellier; la adaptación para adoptar distintas estrategias ofensivas, algo que se vio con esta búsqueda específica Paredes-Mbappé y también dentro del 3-0 al Stade Brestois 29.

Para la defensa también hay comportamientos reconocibles, tanto por la estructura para presionar que se ha mantenido en todos los encuentros y ha dado buenos resultados (los extremos entre central y lateral, el centrodelantero y el mediapunta para tapar salida interna, el doble 5 de respaldo y una defensa plantada en la mitad de la cancha para achicar espacios, con los jugadores externos listos para ir bien arriba cuando el balón llega al costado) como la rápida activación para “cambiar el chip” ante las pérdidas. Sin embargo, cuando el contrario consigue sacar la pelota de la zona -especialmente en contraataques- y llegar al otro costado de la cancha es cuando surgen las falencias del PSG, que con frecuencia no es capaz de contener avances que terminan en su área. Estos inconvenientes en transición, además de frente a los de Ursea, aparecieron contra el Brest, en el 1-0 al Angers y en algunas acciones de la caída por 3-2 ante el Lorient.

Una posible solución es el armado de una línea de tres más definida para respaldar los avances, sin que eso signifique agregar un central como en algún momento hizo Thomas Tuchel. Sea con un mediocampista -algo que ya utilizó el santafesino- o con un lateral, sumar un futbolista a la par de los centrales para generar una ventaja desde atrás y luego poder adelantarse a ser opción de respaldo en campo rival o presionar, si así amerita la jugada ante una réplica, puede ser una buena manera de corregir ese déficit.

Aunque quizá todavía le falta redondear un gran partido, con constancia en el rendimiento, el balance del inicio de la era Pochettino cuenta con más puntos a favor que en contra. La carga de compromisos no favorece el desarrollo del modelo de juego, pero los aspectos clave parecen estar incorporados. Tras la victoria, el técnico argentino hizo un análisis al respecto: “Creo que ha sido un rendimiento profesional por parte del equipo. Por las circunstancias en las que estamos y de las cuales venimos es muy difícil jugar brillantemente, encontrar todos los patrones de movimientos y encontrar esa fluidez en la búsqueda en la que estamos y que vamos a estar con tiempo cuando podamos trabajar. Pero poniendo todo sobre la mesa, estoy contento por la actitud y el compromiso, porque cada partido estamos buscando constantemente soluciones, armando diferentes tipos de estrategias y de combinaciones para alcanzar el objetivo, que en este momento es ganar, ganar y ganar. La competición nos exige estar jugando cada tres días y eso es difícil de gestionar, pero lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Con respecto a la búsqueda a futuro, señaló: “Queremos que el equipo pueda comunicarse, tener confianza en diferentes patrones, encontrar nuevas animaciones ofensivas. Después de eso, no siempre es fácil trabajar mucho en solo 40 días. Tenemos que jugar en diferentes animaciones, con diferentes opciones. Fue uno de mis objetivos en el Southampton y el Tottenham y eso es también lo que estamos tratando de hacer en Paris, hacer que los jugadores se sientan seguros en diferentes sistemas con animaciones ofensivas y defensivas”. La próxima parada del recorrido es en el Camp Nou, para enfrentar al Barcelona en la ida de los octavos de la Champions en el que será desafío más exigente del ciclo hasta el momento.

Crédito de la foto de portada: @PSG_Espanol.

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