Segundo festejo del PSG de Pochettino

Con una sólida actuación y un Mbappé estelar, el conjunto parisino derrotó al Monaco (2-0) para quedarse con la Copa y sumarle otro título al ciclo.

Determinado a seguir agrandando su hegemonía a nivel local y empujado por el envión anímico de los resultados favorables de la última jornada liguera (su 4-0 al Stade de Reims y el 0-0 del Lille, lo que lo dejó a un punto), el Paris Saint-Germain se plantó en el Stade de France decidido a llevarse la Coupe de France. El conjunto de Mauricio Pochettino mostró convicción y se impuso sin sobresaltos ante el Monaco (2-0) para levantar un nuevo trofeo. Ganada la segunda de las tres “finales” agendadas para cerrar la temporada, ahora irá por la remontada en la Ligue 1 con buen ánimo.

“Estoy muy feliz, el colectivo ha estado muy bien. El equipo estuvo muy unido, entendió lo que había que hacer para ganar. No fue fácil. Estamos felices. Es un trofeo y da confianza para el partido del domingo, la otra final”, subrayó el entrenador argentino en Eurosport. Y agregó: “En un partido así hay que ser fuertes juntos. En una final puedes jugar bien o no, pero lo principal es ganar. Ése era el objetivo y es genial para el equipo”. Sumada la motivación de tomarse cierta revancha de la derrota sufrida en febrero, los parisinos estuvieron concentrados en los 90′ y lograron una sólida actuación.

El planteo de Pochettino para la definición fue más conservador de lo habitual, algo seguramente provocado por el peligro que genera el Monaco en transiciones y al crear desajustes por adentro para finalizar desde las bandas (lo que se vio en la caída liguera) y las ausencias de Neymar (suspendido) y Marco Verratti (lesionado). A partir de un medio reforzado con Leandro Paredes, Danilo Pereira e Idrissa Gueye y una tenencia más pausada, con avances progresivos para no desprotegerse y pocos ataques verticales, el PSG minimizó el peligro rival y potenció su capacidad defensiva.

Si bien eso le restó recursos en ataque, supo capitalizar sus ocasiones: remató sólo siete veces y consiguió dos goles, incluso con un intento que se estrelló en el travesaño. El cambio se reflejó claramente en la figura de Leandro Paredes, quien abandonó la base de la jugada y no se hizo cargo de los primeros pases, sino que fue el más adelantado de los tres mediocampistas y varias veces apareció entre líneas. El equipo ganó otra presencia por detrás de la pelota, pero perdió sus envíos verticales para superar el bloque contrario -que tan bien le habían resultado en la otra definición del ciclo, el Trophée des Champions. Esto llevó al ex Zenit a perder influencia: aunque salió a los 79′, apenas fue el décimo jugador parisino en cantidad de toques (59) y el quinto en pases intentados (55, como Gueye) y en general descargó hacia los costados y para atrás (ver abajo).

Los pases de Paredes. Vía: Olé.

Pero los de Pochettino solucionaron ese menor volumen de juego en la mitad de la cancha con la inteligencia de Ángel Di María para generar desde 3/4, los apoyos de un Mauro Icardi que volvió a mostrar su evolución en cuanto a cantidad y calidad de participación -si bien le puede faltar capacidad para agregarles dinámica y peligro a las posesiones, sabe darles continuidad- y, sobre todo, la determinación de Kylian Mbappé, que fue la gran figura. Más allá de sus intervenciones decisivas en ambos goles (presionó y aprovechó el error para asistir a Icardi y convirtió el segundo), con sus desmarques y su desequilibrio individual le dio aire al PSG y fue incontrolable para el Monaco.

A partir de ese escenario, el conjunto parisino construyó un triunfo sólido y seguro que, aun sin tanto brillo, le permitió levantar el trofeo sin atravesar sobresaltos. “Ganar las finales es lo más importante en un club como el Paris Saint-Germain. Es muy importante. Estamos muy contentos por los hinchas, por los jugadores y por todo el staff. Sumar otro trofeo siempre es importante”, señaló el técnico santafesino en el canal del club.

Concretado el segundo título del ciclo, en un camino que incluyó buenas victorias ante el Lille, el Angers y el Montpellier, los dirigidos por el argentino buscarán el tercero en el último compromiso de la temporada. Para eso deberán enfrentar al Stade Brestois 29 con la convicción de que pueden remontar el punto que los separa de los “Dogos”. Así lo subrayó Pochettino, quien considera que la mentalidad y el convencimiento tienen mucho peso en momentos cruciales: “Es la mejor manera de preparar el partido del domingo. Obviamente, necesitamos ser profesionales y ganar el partido contra el Brest y esperar si el Lille falla ante el Angers. Necesitamos creer que es posible. Por supuesto que va a ser difícil porque el Lille es un muy buen equipo, pero tenemos que confiar en que podemos hacer nuestro trabajo y esperar un resultado que nos dé el título”.

Empujado por la celebración y la ilusión de concretar la remontada, el fin de semana el PSG buscará festejar otra vez y cerrar una agitada campaña con una doble sonrisa.

Crédito de la foto de portada: EFE.

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